Fortaleza mental

Escrito por yvan 27-04-2011 en General. Comentarios (0)

Debemos hacer frente a problemas, creando una fortaleza mental alrededor de nuestro entorno regándola diariamente, hablándola, sonriéndola, hay que mimarla, hay que quererla; debes hacer que sus raíces sean el baluarte principal para que se agarren a todo lo posible y a todo lo imposible.

 

Estás sumido en un entorno que te rodea, conviviendo con las envidias que te acechan, con las malas miradas, con el qué dirán… Todo esto, lo esquivas gracias a lo que te vas creando, a esas raíces que son capaces de soportar todas las bofetadas que te van dando, y hacen que te levantes una y otra vez, hasta que consigues que no te tambalee nada ni nadie.

 

Te haces fuerte y te creas una sensación de seguridad que esboza un áurea a tu alrededor. No se trata de crear una máquina impenetrable, de ser un soliloquio, de ser una piedra o tener una personalidad de hielo; al contrario, se trata de compatibilizar todos esos estados de ánimo con la belleza que te rodea.

 

Créeme, sacarle el máximo partido a todo ello… merece la pena. Piensa en todo lo que te ha ido ocurriendo a lo largo de tu vida.

 

Aquí van entrando en escena las “circunstancias” que te han rodeado hasta ahora y que seguirán contigo pase lo que pase; tus padres, tus hermanos, tus amigos, tu cine, tu música, tu deporte, tu pintura, tu lectura, tu educación… tus hobbies.

 

Esto es la base de todo, hay una frase muy elocuente que dice, no sabes a donde vas, si no conoces de donde vienes. Conforme va pasando el tiempo ese conocimiento se va haciendo más amplio y más verdadero, te das cuenta de todo lo que ha ido pasando, comprendes situaciones que antes no percibías, ahora escuchas; cuando anteriormente te cerrabas en banda y te dedicabas a patalear, afrontas con tranquilidad las cuestiones que en algún momento te ponían nervioso, vives el hoy con el afán de no pensar en las vivencias del mañana, sin agobios pensando en lo fácil que podría ser todo.

 

Lo complicamos todo, ¿no? Se trata de contestar que no. Dos no pelean, si uno no quiere. Pues no peleemos; pasa la mano, y traduce un estado de ánimo hostil, en un momento de calma, lleva a tu lado las mejores sensaciones posibles. Respira hondo y sigue caminando hacia donde tú quieres.