Teoría del Vaso Lleno

El Ego

Escrito por yvan 01-01-2012 en General. Comentarios (1)

 

Nos acompaña siempre, está escondido, tras el enmarañado de nuestras ideas, de nuestros sentimientos, de las historias que nos ocurren, está ahí, pero la mayoría de las veces no lo vemos, ni lo escuchamos, ni lo sentimos. Es algo muy personal pero todo el mundo opina del tuyo gratuitamente. Según en qué individuos se encuentra por los suelos, otras veces sube y baja como la espuma, incluso podemos visualizarlo por encima de lo que se puede decir, lo normal. Eso es bueno, creo yo. No lo confundamos con el egocentrismo, intentaré dar un prisma o cariz relativo a lo que digo para que no haya sospechas.

 

En la mayoría de los casos le solemos dar una acepción negativa, “tiene el ego  muy subido”, cuando escuchamos esta frase pensamos; es un egoísta, un chulo, un egocéntrico... Bien, aunque nos pertenece; los que nos miran desde fuera son los que opinan, como siempre, y son los que intervienen en su oscilación o movimiento. Debemos saber transmitir lo que queremos visualizar con nuestro yo, siempre con nuestra percepción de la realidad, es decir; yo se que soy buena gente, que tengo confianza en mi mismo, etc., si la  gente habla bien de nosotros, eso no es malo, lo peor es que creamos que estamos por encima de todo, y a la vez actuemos como tales, tener el ego por las nubes no debe significar que vayas pisoteando a los demás, que mires por encima del hombro, que acobardes o que seas petulante. Y aunque nosotros intentemos controlar nuestro propio ego, cuando desde el exterior se malinterpreta y no sabemos mostrarlo o explicarlo tal y como es, deberemos saber revertir la situación; ya que si no lo hacemos se nos vendrá abajo, y con ello el descenso hacia el vacío será más rápido. Por el contrario, tampoco es cuestión de salirnos de la raya ni acariciar por un momento el egocentrismo; y ya ni hablar del narcisismo;  si nuestro entorno nos cuida, nos alaba y nos mima con la realidad exacta, sin laberintos ni escurridizos peloteos, será buena señal reconocer en la medida justa que nuestro yo se eleva por momentos., pero siempre en su idóneo baremo. Los extremos siempre son peligrosos.

 

Cuanto más elevado esté nuestro ego será mejor, por supuesto, será algo positivo para nosotros, para nuestra confianza, para nuestra ilusión, pero con el condicionante personal, que no va a suponer actitudes insolentes o negativas para nuestro entorno.

 

El ego se alimenta del exterior por supuesto; críticas, miradas, actitudes… pero el mayor artífice de darle de comer eres tú mismo, como ya hemos comentado a lo largo de este blog, el vaso lleno no significa que se derrame el agua, tan malo es tenerlo vacío como excesivamente rebosante, lo justo para mi es tenerlo al borde; si hay zarandeos, la base tiene que estar lo más resistente posible para poder soportarlos. Las raíces de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos deben ser fuertes; con el transcurso del tiempo se agarran a lo que encuentran a su paso y cada vez es más complicado arrancarlas.

 

En definitiva, creo que es un lujo que debemos permitirnos, saber y reconocer dónde estamos y qué es lo qué deseamos. Será el termómetro que nos va a decir en qué situación nos encontramos en cada momento para afrontar lo que nos viene.

 

 

 

 

 

¿Felicidad Plena?

Escrito por yvan 19-12-2011 en General. Comentarios (2)

Estamos sumidos en un continuo estado de ánimo. Claro está que es imposible que mantengamos siempre la misma moral durante un periodo indeterminado. Se trata de que permanezcamos el máximo tiempo posible en lo alto de la cúspide de la pirámide de los sentimientos. El cómo podemos llegar a ese todo es solo cuestión de que nosotros mismos sepamos mantenernos en él sin que los aspectos externos que nos rodean no nos desestabilicen.

 

O se está triste o se está feliz. Y… ¿la felicidad plena? ¿Qué es? Es simplemente un instante de tiempo en el que piensas que todo lo que tienes alrededor no existe, solo disfrutas en ese mismo instante, en ese segundo, de algo maravilloso. Cuando eso te ocurre eres feliz, inmensamente feliz. No hay nada más que te haga sentir de esa manera

 

No tiene porqué durar ni eternamente, ni unos años, ni unos meses…. La felicidad plena es un momento, un intervalo de tiempo, un detalle… Tenemos que intentar sumar todos esos momentos de buen ambiente, de sonrisas, de no ver más allá de lo que te hace ser feliz en un instante.

 

Cualquier acontecimiento que haga deleitarte durante un segundo, será propicio para que puedas alcanzar la felicidad plena en ese mismo momento. Y cuanto más permanezca en el tiempo esa sensación… mejor para ti.

 

Luchemos por querer disfrutar de cualquier cosa que nos haga sentir bien, luchemos por adivinar y conocer qué es lo que debemos hacer para llegar a tal punto, luchemos por nosotros mismos…

 

Necesitamos empuje, coraje, firmeza y energía para poder lograrlo; y lo principal;  cuando está ocurriendo es necesario que lo sientas, que lo vivas y que lo disfrutes. Que no pase por alto y que seamos capaces de recordar siempre esos momentos de felicidad plena, el sabor de boca que nos quedará al saborear ese momento será eterno.

 

 

 

 

Cuando caigas... levanta el vuelo

Escrito por yvan 09-12-2011 en General. Comentarios (1)

 

Qué fáciles salen las palabras, que poca dificultad conlleva decir estas cosas, que cómodo es aconsejar… Pero cuando vives en tus propias carnes lo que estás diciendo, me temo que estas palabras son simple experiencia y las expresas por aquí y cada cual las tome de manera que más crea conveniente.

 

En muchísimas situaciones vividas, siempre hay momentos en los que uno se cae por diversos motivos o circunstancias; creedme que es mucho más fácil levantarse que quedarse ahí desmotivado y sufriendo por cualquier motivo, ya sea  muy importante para ti o cualquier resbalón que nos haga no estar como queremos. Eso si, no olvidemos el porqué de las cosas, y aprendamos para no caer de nuevo, aunque no será la primera ni la última  vez que pase, tienes que estar preparado porque siempre hay algo que nos haga tambalearnos y en algunos momentos nos haga flaquear. Puede suceder una y otra vez, pero como estamos preparados no debe importarnos, debemos saber reaccionar y poner buena cara. ¡Esto no significa que pongamos la mejilla para que nos den un guantazo, no! esto significa tomar aire, respirar y levantarse con la cabeza alta, erguir el cuerpo y ponerse otra vez a luchar.

 

Cuantas más veces caigas, más te levantarás…. Incluso podrá llegar el momento en que un simple resbalón no te haga ni dudar, lo mejor es que al flojear, automáticamente nos alcemos. Cuanto más tiempo pasemos en “el suelo” será peor para nosotros. Debemos tener la fuerza necesaria para levantarnos. Los momentos buenos tras los peores tienen un mejor sabor. Lo fácil es ir con la corriente; con el viento a favor; pero cuando te levantas una y otra vez por alguna dificultad que hayas pasado y te revelas contra todo… el fruto recogido después, merece mucho la pena.

 

Todo esto te hará más duro, más fuerte, más inconformista, más ganador, más valiente, te hará mejor, te podrás valorar mucho más y sobre todo cuando sepas que vienen malos momentos, también serás el primero en saber levantarte. Tú mismo puedes ser tu propio Ave Fénix e ir resurgiendo una y otra vez de resbalones o caídas.

 

 

 

Pequeños detalles... grandes momentos

Escrito por yvan 08-12-2011 en General. Comentarios (0)

La vida se compone de un conjunto de pequeños y grandes detalles; podría enumerar muchísimos, pero por ahora me quedo con una mirada, una sonrisa, una caricia, leer un libro, escribir, una melodía, etc. Debemos disfrutar al máximo de todos y cada uno de los detalles que nos motivan, que nos gustan o que nos sugieren algo positivo para nosotros. Cada persona es un mundo, cualquier particularidad, aunque sea la misma, puede caer de distinta manera según quién la reciba; a mi me puede motivar una canción que a ti no tiene porqué mostrarte nada, y viceversa; tratamos de encontrar cuáles son los pormenores que nos llevan a ilusionarnos, sonreir y disfrutar para que al sumarlos nos den los mejores momentos de nuestra vida.

 

¡No me digáis que no recordáis la primera palabra de vuestro hijo, el primer beso que diste, el último, el Gol de Iniesta!  Ese “simple” detalle que duró menos de un segundo hizo a muchísima gente feliz en nuestro país; busquemos ese gol en nuestra vida; intentemos ver a diario detalles que nos hagan felices; desde que nos levantamos hasta que dormimos pasan delante de nuestros ojos numerosos momentos magníficos para disfrutar; que no pasen desapercibidos. Los recordaremos siempre y nos servirán cuando pasemos por peores momentos.

 

El sol, la lluvia, una película, una victoria, una competición, una fiesta, un color, una banda sonora, un baile, una palabra, una charla, una camisa, regalar, una comida, un trabajo, la solución de un problema… Están delante de ti, encuéntralos.

 

Si sumamos todas esas situaciones que nos hacen sonreir, nos darán los mejores momentos de nuestra vida. Esos detalles que nos hacen felices surgirán de manera natural; búscalos que están. Te lo aseguro. De esta manera iremos llenando nuestro vaso.

 

Tu propia confianza

Escrito por yvan 26-11-2011 en General. Comentarios (1)

Un día nos levantamos con la sensación que todo nos va a ir bien; reconoces que lo que tienes por delante va a ser fructífero; sabes que estás preparado para acometer lo que se te ponga por delante, etc. Es primordial tener claro que en cuanto tenemos un reto por cumplir, la única persona que puede echarte una mano eres tú mismo.

 

El nivel de confianza propia que tengas, será el que te mueva para lograr lo que te propongas; o como mínimo para encauzarlo de la manera más correcta; como todo en la vida; no se trata de un chasquido de dedos que aparece por arte de magia, en primer lugar pienso que es fundamental que nos conozcamos muy bien; es decir, como reaccionamos ante determinados hechos; que debilidades tenemos y con qué fortalezas podemos contar; se trata de mantener esa fortaleza mental que ya de por si poseemos, y superar con esfuerzo el desánimo o el desaliento; conociendo nuestra mente podemos conseguir darle la vuelta a situaciones complicadas.

 

En ciertas ocasiones, la auto confianza viene de la mano de la expresión “quererse más” y si lo piensas bien; es así; y como ya se ha comentado en este blog, tenerse en estima no es ser un petulante o un engreído; simplemente es ser conocedor de tu mente y que estás preparado para afrontar situaciones que te encuentras en el camino de toda una vida.

 

Conocerte a ti mismo es autocontrol; no es algo que tienes y ya está, se forja con la experiencia y con lo que vas aprendiendo de ti en todas las situaciones que te acompañan. Debes saber que la vida te pone a prueba día si, y día también; es decir, si consigues controlarte, si tienes confianza en ti mismo; habrás dado un paso muy importante ante ella. Caminar firme en el presente es la base para superar obstáculos en el futuro.

 

Suele ocurrir que las personas que más confían en otras, son las que tienen un menor grado de confianza en sí mismos; eso ocurre porque no nos miramos, no consideramos  quienes y como somos. Para ello debemos conocernos; y tenemos que pensar un poco más en nosotros mismos; es decir, ser más egoístas. Ese egoísmo y confianza en tus propios valores te llevará a abrir muchas puertas; sobre todo, la tuya; tu personalidad cambiará para bien; y los que te rodean sabrán que pueden contar contigo para lo que sea.

 

Durante toda la vida aprendemos de todos los que tenemos cerca, amigos, conocidos, ayudantes, colaboradores, jefes, empleados, compañeros, etc. El mejor maestro eres tú; aprenderás muchísimo aunque nunca será suficiente; es algo que nos dirá el paso del tiempo; cada segundo cuenta y es importante para saber quién y cómo eres.

 

Ten seguridad en ti mismo; aprende de tus valores y de tus mejores actitudes; desecha lo que no te va bien y genera confianza propia, serás un poco más feliz.