Teoría del Vaso Lleno

Máximo esfuerzo... igual a felicidad

Escrito por yvan 04-03-2012 en General. Comentarios (0)

Recuerdo cuando era niño que mi padre me decía que hacía las cosas con el mínimo esfuerzo; sobre todo a la hora de hacer los exámenes en el instituto; era de los que me ponía a estudiar un par de noches antes; y la recompensa era bastante mayor a la merecida por las horas empleadas delante de los apuntes o de un libro. 

 

Pero como se suele decir, “eso es flor de un día” o de una etapa de tu vida; pero no perdura para siempre. Conforme pasan los años, las metas que queremos conseguir son más complicadas; o requieren mayor esfuerzo que un “examen de instituto”. Ahora no es cuestión de estudiar de memoria la lección y repetirla cual cotorra al día siguiente y dejarla plasmada en un par de folios.

 

Los objetivos cambian, las metas son distintas y cada vez son más difíciles. Ya no se trata de un par de noches de estudio anteriores a un control; sino de mañanas, de días y de horas y horas de preparación… un entrenamiento que dura toda la vida. En ese periodo de tiempo debemos aprender de los que nos rodean, debemos absorber todo cuánto nos permitan para ponerlo en práctica, trabajar duro y pensar que es factible dando el máximo de nosotros mismos, los esfuerzos limitados no sirven para obtener resultados positivos.

 

Y más ahora, que nos movemos por arenas movedizas, incluso los grandes esfuerzos resultan baldíos ante tanta adversidad… pero por solo el hecho de hacer el sacrificio máximo, debemos estar contentos, y reconocer que merece la pena.

 

Cuando vemos a grandes deportistas o personajes en televisión o prensa sonrientes, rodeados de glamour, con los flashes  disparando sin parar; es posible pensar, que son personajes de élite y que son buenos (no queda duda) y que apenas les ha costado esfuerzo llegar; pues todo lo contrario, son carne de entrenamientos a deshoras, horas de rodaje, mucho trabajo, y sobre todo mucho esfuerzo mental. Y diréis que eso está muy bonito pero nosotros no somos deportistas de élite; ¿cómo que no? Tenemos que comportarnos como tales en nuestro caminar diario; en nuestro entorno familiar y laboral, tenemos que pensar en ser los mejores y tomando conciencia de ello tendremos parte del camino recorrido.

 

Nuestro reconocimiento será el propio trabajo bien hecho, sentirnos auto confiados, orgullosos de nosotros mismos y con la responsabilidad intacta en todos los sentidos hará que no necesitemos ni fotos ni trofeos ni premios; sintiéndonos felices estaremos logrando el mayor de los objetivos.

 

Es complicado alcanzar la felicidad sin esfuerzo

Paremos... y pensemos

Escrito por yvan 26-02-2012 en General. Comentarios (1)

Respiramos, parpadeamos, andamos, hablamos, escuchamos… ¿somos conscientes de ello? O, ¿caminamos porque el “viento” nos empuja y no tenemos más remedio que ir hacia donde él nos manda?

 

Hace unos años un amigo de la Facultad de Empresariales me decía con respecto a las empresas la siguiente frase: “las empresas tenemos que pararnos a pensar”. Y que cierto que es; pues ahora creo que las personas también lo necesitamos. El alboroto generalizado que nos consume día tras día nos empuja de un sitio a otro sin rumbo o con rumbo, pero desconocido. Viajamos en una parafernalia a toda marcha que no nos deja ver tras el cristal de la objetividad, arremete sin freno con todo lo que se le pone por delante sin que nos demos cuenta de por donde vamos.

 

¿Y si cambiamos las tornas? ¿Y si somos nosotros el medio de transporte? Seamos dueños y tengamos las agallas de ir donde queramos, el billete está en nuestras manos y el camino lo marcaremos nosotros; nuestra mente nos guiará al lugar donde pretendamos ser más felices. Sin embargo hay quienes no piensan lo mismo; ya por el mero hecho de tener un billete en primera, el disfrute del viaje será magnífico, pero ¿hacia dónde nos dirige?

 

 

Hace unos días observé un vídeo maravilloso colgado en youtube sobre la meditación http://www.youtube.com/watch?v=YJBB8ambUdI&feature=related Os aconsejo que lo veáis y que pongáis en práctica lo que en él se explica. Es muy necesario para los momentos que estamos atravesando. Este método era utilizado por el que escribe hace mucho tiempo; sobre todo en los momentos de más tensión, de más estrés, reuniones, colas, atascos, etc. Si pensamos en los minutos que tiene un día, 1440; y decidimos pararnos durante 1 de ellos, seguro que no es una pérdida de tiempo. Funciona…

 

Es algo usual pasar el día o estar en el trabajo y decir, “he estado todo el día liado y no se lo que he hecho”. ¿Por qué nos ocurre eso? Simplemente porque no nos hemos parado a pensar.

 

Solo necesitamos convencernos de ello y no verlo como una simple “tontería”, es algo más. Una acción o decisión por menos importante que parezca, no debemos tener la osadía de ignorarla o pasarla por alto sin pensar en ello. 

 

Es bonito viajar en primera, es gratificante, ¿verdad? Pero prefiero viajar en segunda sabiendo hacia donde voy; para ello antes de subirme al tren, me paro y pienso. Aunque para ello tenga que “perder” la cantidad ingente de sesenta segundos al día.

 

 

Disfrutemos de lo que tenemos

Escrito por yvan 19-02-2012 en General. Comentarios (1)

¿Qué es la preocupación? A mi entender, es la posibilidad “incierta” de que vaya a ocurrir algo negativo en el futuro; así sin más, no haré más hincapié en su significado, ni miraré en la RAE… por ahora.

 

Por norma general nos preocupamos de lo que va suceder en el futuro, de los malos augurios, de que nos vamos a poner enfermos, de que no nos va a salir bien el plan que nos hemos montado, que no estaré a la altura de los acontecimientos, no aprobaré el examen, etc. Y esto nos sucede porque es prácticamente imposible que todo nos salga bien, ¿no? Y claro, si pensamos que algo nos va a salir mal, seguro que en algún momento de nuestra vida, acertaremos. Y nos llenaremos de razones para concluir que nos preocupábamos con razón.

 

Por favor; disfrutemos el momento, que ya habrá tiempo de pensar en los momentos malos Y si no llegan, mejor. Cuidado con esta frase que podemos malentenderla. Con ello no significa que te olvides de lo que vaya a suceder mañana; le doy énfasis a que disfrutemos del momento que estamos viviendo; puede sonar a extraño ya que nos encontramos inmersos en la mayor crisis económica, financiera, emocional… que ha conocido nuestro país; pero… este es el preciso momento de hablar de ello y de sacar el máximo partido lo que tenemos dentro. En los momentos buenos todos somos una balsa de aceite; y en los momentos malos… verdaderamente se nota de qué pasta estamos hechos.

 

El no preocuparse no significa el despreocuparse, nada que ver tiene que no seamos conscientes de la importancia que tiene el presente para ir creando nuestro futuro. Pero en vez de pensar en el futuro sin pensar en lo que tengo ahora;  prefiero pensar en el hoy para forjar un buen mañana, es decir, no hagas planes para mañana si los que tienes para hoy no los has llevado a cabo.

 

Si lo que tenemos es bueno, hagamos lo posible por conservarlo, por seguir igual o incluso mejorarlo, si estamos pasando malos momentos, luchemos por cambiar, busquemos el lado bueno, levantemos la cabeza y encontraremos lo que nos hace sentir bien.

 

Cuando algo te tiene preocupado, la mayoría de las veces, no ocurre… Si nos damos cuenta, esa preocupación es más ficticia que real; me refiero a que está en nuestra mente; debemos rodearla y no pararnos, continuemos con los pasos firmes y seguros y que nada nos haga tambalear. Si estamos siempre pensando en lo mal que nos van a ir las cosas, harás una llamada a la puerta del negativismo o pesimismo y al final te introducirás en su mundo.

 

Cuanto más seguro estés de ti mismo las preocupaciones desaparecen y el disfrute de lo que tienes es mayor. Es decir, la auto confianza es inversamente proporcional a las preocupaciones que aparecen en nuestra vida.

 

 

El efecto marcado en las personas que se preocupan demasiado es negativo, la necesidad de estar atento y pensando en lo malo que viene es algo que solo sirve para perturbar los estados buenos de ánimo.

 

Y si queremos pensar; hagámoslo para decir que lo bueno está por llegar y que siendo optimistas, dedicando esfuerzo e ilusión… todo llega.

 

Yo prefiero ocuparme, a preocuparme

 

 

 

Miedo... ¿ a qué?

Escrito por yvan 04-02-2012 en General. Comentarios (1)

¿Es lo mismo temer que tener miedo? El miedo ¿se tiene a lo desconocido?, ¿a perder lo que más quieres?… ¿Tener miedo es inseguridad? Es posible que nos hagamos estas preguntas en situaciones especiales, de cambio o no esperadas, incluso cuando consigues lo deseado, empieza a tener miedo. El miedo al éxito; más adelante comentaré algo acerca de este tema.

 

Tener respeto, temer, temor, miedo, etc. yo personalmente tengo miedo a perder lo que quiero, que no es lo mismo que tener miedo a lo que tengo. Cuando te tiras muchas veces a la piscina, ten por seguro que cuando lo haces por primera vez no es lo mismo que las sucesivas; apoyémonos en ello en nuestra propia vida, cuando ves que tienes más seguridad en lo que haces, mejoras tu técnica y disfrutas con ello… las siguientes veces lo haces con mayor entusiasmo. Nunca es malo temer algo, yo utilizaría la palabra respetar; mientras que no te paralice, no te aturda o no te lleve a vivir situaciones repetitivas y aburridas… no será del todo negativo

 

Dice Albert Espinosa en su libro “El Mundo Amarillo” que para no sentir dolor tenemos que borrar esa palabra de nuestra mente, no pensar nunca en ella, así desaparecerá el dolor, incluso el físico. Pues tendremos que hacer lo mismo con la palabra miedo. Que desaparezca de nuestro diccionario, no le hagamos caso y seamos atrevidos. No pienso lo mismo de la palabra respeto, eso si debe estar presente.

 

También otros pensarán que no es malo tener miedo, que incluso es positivo, quizás te hace ser más precavido o te hace anticiparte a según qué acontecimientos. Puede ocurrir que tengamos miedo aunque no se nos note. Podemos dar esa sensación; duros fríos, calculadores, etc. Surgen indeterminadas cuestiones con este tema;  ¿qué es lo importante de tener miedo?; ¿provocarlo?, ¿aparentarlo?, ¿disimularlo?, ¿evadirlo?...

 

Cuando más conoces de un tema o persona, más miedo le puedes tener. El miedo a lo conocido, podríamos decir, ¿y a lo desconocido? Suena raro ¿verdad? ¿Por qué temer a algo que no conoces? Todo está en nuestra mente y en nuestra cabeza. Ella será quien marque las pautas; pero hay situaciones en las que por más que tu mente sea o parezca fuerte, tu cuerpo es capaz de engañarte; cuento esto porque me ocurrió en primera persona. Hace un par de años tuve una intervención quirúrgica menor, mi mente estaba pensando en “la tranquilidad”, en el “no dolor”, en el “todo va a salir bien”, etc. me preguntó el médico que me operaba si estaba bien; le conteste que sí, y me dijo que los parámetros de mi cuerpo decían lo contrario, estaba asustadísimo!! Me llevé una sorpresa, pero si él lo decía, es porque llevaba razón; por primera vez sentí que mente y cuerpo iban separados; pero sigo luchando por unirlos. No voy a mover tenedores y a hacer volar a cucharas; pero si se que nuestro miedo radica en lo que percibamos por nuestra cabecita.

 

Se habla del miedo al fracaso o a que no te salgan las cosas como las esperas. Quizás estás toda la vida luchando por algo y cuando llega el momento de ver los resultados te aterroriza, conocerlo; es algo que llevamos dentro y que deberíamos conocer. Más bien, reconocer nuestros “miedos”. Pienso que  nunca debemos tener miedo al fracaso, nunca, éste te da oportunidades para que encuentres el éxito. Como he dicho antes, creo que no es malo tener miedo, pero que no te afecte demasiado a tus pensamientos, si es difícil eliminar esa palabra de nuestra mente... intentemos que aparezca lo menos posible; y si aparece que sepamos convivir con ella.

 

Me quedo con el Respeto!

 

Pon un color en tu vida

Escrito por yvan 22-01-2012 en General. Comentarios (0)

Siempre que pensamos en algo negativo pensamos en el color negro, la muerte, el miedo; cuando hablamos de un futuro negro, significa más bien lo contrario de bueno, ¿verdad? Y cuando tenemos en la cabeza algo positivo nos invade el color, la alegría, el rojo, el azul el verde, violeta, etc. Es increíble como nuestra mente nos mueve hacia los colores dependiendo del estado de ánimo que tengamos. Conozco a personas que están permanentemente en el negro, imaginaos si solo con un cambio de actitud llegaran a conocer el gris.

 

La cantidad de colores que podemos ver reflejados en nuestro pensamiento dependerá de las ganas que tengamos de ser positivos o no. Pero también deberíamos identificar a las personas que con el negro se sienten felices. Las hay, no se excluyen por supuesto, pero seguro que las encontraríamos en menos cantidad. Trato de comunicar y de decir una vez más, que le pongamos color a nuestra vida, y si para ello necesitas el negro, captúralo y hazlo tuyo.

 

Por supuesto que esto no es nuevo, la psicología en los colores viene de lejos, la mayoría de las personas nos decantamos por el azul, rojo o amarillo. Si algo te gusta aférrate a ello. Cuando digo que vivas la vida en color, ni más ni menos, quiero decir que la impregnes de alegría y de pasión. Pongo algunos ejemplos

 

Rojo: Pasión, fuego, fuerza… El color de la sangre

Azul: Inteligencia, sabiduría, calma, sosiego… El color del cielo

Amarillo: Optimismo, humor, poder…. El color del sol

Verde: Esperanza, aire, frescor… El color de los prados

Negro: Símbolo del error y del mal. La muerte es simbolizada siempre por este color.

 

También todo depende del color que utilicemos para según que cosas, ¿es pesimista o macabra la persona que viste con traje o vestido negro o tiene un vehículo negro? Todo es relativo, coloquemos el color en la mente y trabajemos sobre él para proyectar buena armonía.

 

Los conceptos de los colores se pueden ver en “La Teoría de los Colores” de Johann Goethe.

 

 http://es.wikipedia.org/wiki/Johann_Wolfgang_von_Goethe

 

 

 

Se piense en ello o no, está claro que nuestros sentimientos y el color tienen mucho que ver, influye en nuestras vidas, la armonía que proyecta el color de una habitación, de una sala, de una oficina, de la casa, la ropa, los ojos, etc. Las teorías que se han escrito son demasiado subjetivas acerca de ello, pero tú realmente sabes cual es el color que te motiva. Búscalo y disfrútalo.

 

Quizás por mi forma de escribir parezca que aliento al personal a que se destine a los colores distintos del negro o gris, al contrario, mi esfuerzo radica en que nos apoyemos en los colores que nos gustan para ser más felices.

 

Y termino con esta reflexión: pensad en el hecho de levantarnos por la mañana, abrir la persiana, mirar por la ventana y ver un día soleado y colorido; ¿qué dice vuestro estado de ánimo en ese momento? Y haced lo mismo en un día lluvioso y gris… ¿Qué me dices ahora?