Teoría del Vaso Lleno

Humildad... siempre

 

Convencido estoy,  cuando comienza el día, que quiero mejorar, y para ello se que tengo que aprender. Mi confianza va creciendo y el vaso se llena gota a gota gracias al aprendizaje diario. La confianza, el caminar erguido, el pisar firme no significa que no seas humilde, la sencillez no está reñida con tener seguridad plena en tus valores y en tus propias decisiones, caminan de la mano porque te hacen ser más completo y mejor.

 

La cabeza sobre los hombros y los pies en el suelo ¿por qué? Porque sólo así creceremos, compartiremos conocimientos, no creeremos que lo sabemos todo, no pensaremos que somos los únicos que llevamos razón; así  sabremos que cada día es muy importante porque recibiremos algo nuevo. Y te hace abrir los ojos, los oídos… te hace observar, te hace escuchar… te hace sentir… Y buscas aliento en cualquier palabra, en cualquier gesto o en cualquier movimiento para absorberlo y aumentar nuestra ilusión por las enseñanzas que nos ofrecen. No estoy de acuerdo con quedarse en segundo plano, no es malo estar al frente de tus sentimientos y de tus ideas, pero no las tiranicemos, expongámoslas, expliquémoslas y si no se entienden, facilitemos nuestras palabras y nuestros métodos. El convencimiento de tus valores solo será válido si te aportan a ti mismo, si te hacen sentir mejor, si te hacen ser equilibrado y sobre todo, si te hacen ser humilde.

 

Podemos aprender de un niño a sonreir, podemos aprender de un adolescente a disfrutar de la vida, podemos aprender de un animal a cobijar a sus crías, podemos aprender del que tenemos cerca a compartir, podemos aprender de nuestros mayores a no olvidar de dónde venimos; en eso se basa la humildad… en reconocer que cualquier ser vivo nos enseña que la vida es digna de vivir y digna de disfrutar.

 

Cada día que pasa, me doy cuenta que aunque somos granitos de arena en una inmensa playa; cada uno de nosotros podemos aportar el máximo para que otros encuentren un camino más hermoso y más llevadero.


Puede ocurrir que el exceso de confianza nos lleve a tener problemas venideros. No confundamos la humildad con apocarse, el no hablar, el no luchar o el no declarar nuestros sentimientos; provocaría un conflicto interno; pensar que nuestros pensamientos humildes chocaran con la convicción de que podemos ser los mejores es un error. Se llega al éxito siendo la persona más humilde… y se fracasa mil veces siendo egoísta.


“Soy un ególatra pero a partir de mañana quiero ser humilde….” Pues si, pienso que se puede cambiar, todo está en nuestras convicciones y nuestro interior. El pasado está para aprender y el futuro para realizar lo aprendido. Un cambio no es malo, un cambio es mejorar… es crecer.

 

Aprende a conocerte, aprende a mirarte y aprende sobre todo a quererte, así, los que tienes cerca, los que caminen a tu lado o un poquito más lejos, aunque te observen desde la distancia, podrán ser más felices. Desprendemos lo que somos, la vida es un maravilloso viaje en el que debemos utilizar los cinco sentidos al máximo, que para eso los tenemos, impregnémonos de lo que nos rodea. La libertad de emocionarnos y de ilusionarnos es nuestra, no hay que desaprovechar la oportunidad que tenemos.

 

La modestia te puede acompañar durante toda tu vida, pero tu confianza y tu plenitud nunca deben apartarla de tu camino, viaja con unos valores que te harán madurar y serás tan grande que aún teniendo los pies en el suelo podrás tocar el cielo con la yema de tus dedos.

Comentarios

Me pare perfecto recordar que esos valores son los que nos definen como humanos! Excelente (y)

Hola yvan, estamos en el campo (Totana) tus suegros y nosotros dos.Cuando lea todo lo de tu pagina te comentaré, un saludo.

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