La primera vez

Buenos días; siempre hay una primera vez para todo en la vida; para todo lo que hagas, claro, ya que la mayoría de los mortales paseamos por ella desde que nacemos hasta que desaparecemos sin practicar esa "primera vez", en según que actividades, ámbitos, hechos, etc. Por ejemplo, nunca seremos por primera vez Presidente de EEUU, aunque si nos lo proponemos....

 

En este mismo instante a esta hora publico por primera vez en mi vida un texto en un blog, internet o medio destinado a que cualquiera pueda contemplar lo que unos dedos tras recibir información de una cabeza puedan plasmar en un trozo de papel.

 

Pensemos en un momento que nunca es tarde para realizar o llevar a la práctica algo que tienes en la cabeza y que no te decides a sacarlo de ahí. Quizás con esta actuación logres dos cosas, ayudar a la gente y sobre todo.... Ayudarte a tí mismo.

 

Gracias.....

 

Comenzamos amigos.....

Teoría del Vaso Lleno

Buenos días, mi blog se basa en la Teoría del Vaso LLeno. Llevo algunos años pensando en esa teoría, y creo que nos puede ayudar a caminar con paso firme y en línea recta tras chocarnos contínuamente con las curvas o baches que plantea nuestra vida.

 

¿Por qué Teoría del Vaso Lleno? Nada tiene que ver con coger un vaso de cristal y verter sobre él una cantidad de líquido, tal que llegue al borde superior hasta casi desbordar.

 

Siempre hablamos de el vaso medio lleno o medio vacío para instalarnos en la actitud optimista o pesimista. Yo intentaré darle otra valoración al este tema, viendo el vaso siempre lleno.

 

A partir de ahora comprenderemos y analizaremos las claves para que siempre veamos el vaso lleno. Con ayuda de todos podremos diseñar una cordialidad, un positivismo, una empatía tal, que podremos ir llenando ese vaso poco a poco.

 

Gracias

Tu egoísmo

Podemos hablar de amor, podemos hablar de felicidad, de engaños, de traumas, de dolor, podemos hablar de la mente, de la psicología, de la sinceridad, de lo bueno, hablar de lo malo, del trabajo, de los amigos; pero sobre todo tenemos que hablar de ti.

 

Puedes pensar, ¿qué egoísta?; de eso se trata, de ser muy egoísta. Qué bien queda pensar en los demás, hablar por los demás, decidir por los demás, eso sí es ganarse el cielo, ¿verdad?, la gente te mira y te da una palmada en la espalda haciendo hincapié en tus valores morales, en tu ética y en tu  gran corazón; te aplaude, te mima, te sonríe. Eso lo hacen en tu cara para que te sientas una gran persona. ¿Qué es ser una gran persona?  ¿Qué ocurre cuando se alejan de tu mirada y te dan la espalda? Para ellos, ya no eres esa gran persona, ya no te sonríen, ni hablan de ti para hacerte ilusiones de ese cielo que te ganaste con tu buena acción del día.

 

Y esto ocurre porque esta vida está así montada, porque no descansa, ni deja descansar, vamos tras ella sin parar, sin pensar, agobiados por el mundanal “ruido”, por el estrés, por ese poderoso caballero que nos mueve hacia historias que en ningún momento pensábamos que existían, viajamos en todo momento en una velocidad superior a la que podemos aguantar.

 

Esta vida es la gran responsable de que nos olvidemos de la persona más importante, de la persona que convive contigo día a día; siempre está a tu lado, siempre te acompaña, te aconseja, te habla, te mira y sobre todo… te quiere, esa persona eres .

 

Ese egoísmo del que te hablo no debe ser mal entendido, ni llevado a acepciones negativas, aunque pueda ser lo más obvio para ti.

 

Debes llevarlo a tu terreno, al que te hace vivir y disfrutar, él, es el que te persigue para demostrarte que sin él, ese vivir se transforma en sobrevivir, y no se trata de ello; el sobrevivir, como su propio nombre lo indica; aunque le demos un sentido de subsistencia, de continuidad o de permanencia. Para mí, sobrevivir es vivir por encima de todo (en el colegio a mí me enseñaron que el prefijo sobre  significa por encima). Ese egoísmo no significa que te olvides de los que te rodean, de tu alrededor, del entorno en el que vives; sin embargo, ese quererte más, conlleva unas ganas de sentirte bien, de sonreír, de ayudar, de ir con la mirada alta, (que no altiva) y de estar orgulloso de la vida que estás llevando.

Peores Momentos, cabeza alta

La vida no es color de rosa, nosotros le ponemos los colores. Dependiendo de nuestras actuaciones y de nuestra forma de verla, así será de un color u otro. Digo esto porque si bajamos la cabeza, si desesperamos ante situaciones complicadas o creemos que la vida puede con nosotros; el negro será quién nos domine. A medida que alzamos la cabeza, andamos erguidos por la calle, y nuestros pensamientos se tornan positivos.... se va aclarando el panorama.

 

El decir, con la cabeza en alto e ir sacando pecho, no significa que seamos altivos o sacapanzas, este planteamiento ante los problemas nos dejará más tranquilos y nuestro orgullo será quien nos mantenga en alto.

 

Sé que puede parecer sencillo que cierta cantidad de palabras entrelazadas formen frases, lo complicado es ir poniéndolas en marcha una a una en la cabeza de cada persona. Nada es innato, creo que hay que entrenarlo. En días sucesivos iremos dando pasitos para controlar la autoestima, el orgullo y la seguridad en nosotros mismos.

Fortaleza mental

Debemos hacer frente a problemas, creando una fortaleza mental alrededor de nuestro entorno regándola diariamente, hablándola, sonriéndola, hay que mimarla, hay que quererla; debes hacer que sus raíces sean el baluarte principal para que se agarren a todo lo posible y a todo lo imposible.

 

Estás sumido en un entorno que te rodea, conviviendo con las envidias que te acechan, con las malas miradas, con el qué dirán… Todo esto, lo esquivas gracias a lo que te vas creando, a esas raíces que son capaces de soportar todas las bofetadas que te van dando, y hacen que te levantes una y otra vez, hasta que consigues que no te tambalee nada ni nadie.

 

Te haces fuerte y te creas una sensación de seguridad que esboza un áurea a tu alrededor. No se trata de crear una máquina impenetrable, de ser un soliloquio, de ser una piedra o tener una personalidad de hielo; al contrario, se trata de compatibilizar todos esos estados de ánimo con la belleza que te rodea.

 

Créeme, sacarle el máximo partido a todo ello… merece la pena. Piensa en todo lo que te ha ido ocurriendo a lo largo de tu vida.

 

Aquí van entrando en escena las “circunstancias” que te han rodeado hasta ahora y que seguirán contigo pase lo que pase; tus padres, tus hermanos, tus amigos, tu cine, tu música, tu deporte, tu pintura, tu lectura, tu educación… tus hobbies.

 

Esto es la base de todo, hay una frase muy elocuente que dice, no sabes a donde vas, si no conoces de donde vienes. Conforme va pasando el tiempo ese conocimiento se va haciendo más amplio y más verdadero, te das cuenta de todo lo que ha ido pasando, comprendes situaciones que antes no percibías, ahora escuchas; cuando anteriormente te cerrabas en banda y te dedicabas a patalear, afrontas con tranquilidad las cuestiones que en algún momento te ponían nervioso, vives el hoy con el afán de no pensar en las vivencias del mañana, sin agobios pensando en lo fácil que podría ser todo.

 

Lo complicamos todo, ¿no? Se trata de contestar que no. Dos no pelean, si uno no quiere. Pues no peleemos; pasa la mano, y traduce un estado de ánimo hostil, en un momento de calma, lleva a tu lado las mejores sensaciones posibles. Respira hondo y sigue caminando hacia donde tú quieres.

Revierte la situación negativa

El ser humano por naturaleza se queja; nos quejamos de nuestro trabajo, del clima, de nuestro cuerpo, del vecino, del compañero, del jefe etc... Y después de esa queja, ¿qué viene? Nada.

 

Si nos quejamos, deberemos cambiar la situación, luchar por ese cambio para que la queja se vuelva buena noticia o algo positivo. Soy de los que piensan que si algo nos incomoda o nos hace ser menos felices, tenemos que hacer por cambiar la situación, actuando y no quedarse quieto. Los que se quejan y no hacen nada, se parecen a los que tiran la piedra y esconden la mano, esperan a que otros vengan y les cambien la situación; pero la primera opción que hay que demostrar es que uno mismo puede cambiar.

 

Cualquier noticia que te den, un dato, un informe, lo que escuches, lo que veas.... imagínate que cada circunstancia en la vida es un dado con seis lados. Siempre, siempre podrás encontrar un lado positivo que no queda al azar. A un hecho negativo en nuestra vida podemos darle la vuelta y volverlo positivo, busquemos ese lado, si queremos ..... podemos.

Sonríe por favor

Dicen, que unos minutos de sonrisa a lo largo del día es un magnífico ejercicio de entrenamiento para conseguir alargar un poquito más nuestra vida, me supongo que habrá estudios científicos que así lo atestigüen, pero quizás nos basamos en una vida más amable, llena de buenos momentos, sin entercambios de golpes que amenacen el buen camino hacia la felicidad. El decir sonreir igual a felicidad no es del todo cierto; pero estoy completamente seguro que ayuda a mejorar, en fases en las que nos vemos aturdidos, perdidos o incluso amargados. Claro que no es sencillo esbozar una sonrisa cuando nos encontramos mal, pero debemos esforzarnos por ello.

 

En más de una ocasión lo he comentado en este blog. "El dinero no te llueve por la chimenea"; si queremos conseguir algo debemos esforzarnos por ello, por insignificante que parezca o por menos esfuerzo que creamos que nos conlleva, siempre, siempre debemos luchar por lo que queremos. Y por supuesto que queremos una vida más feliz y menos dura... esforcémonos por encontrar en nosotros mismos una sonrisa. Buscaremos cualquier motivo para ello en siguientes apuntes.

Palmadas en la espalda

Cualquier materia precisa para ser impulsada de una fuerza externa o interna tal que su desplazamiento sea posible. La personas forjan su camino desplazándose de un sitio para otro por senderos ocupados por incertidumbres intentando llegar a metas limpias y conocidas.

Al comienzo de la vida necesitamos empujones contínuos, ya sean de nuestros padres, nuestros hermanos mayores, nuestros profesores, etc. Ellos serán quiénes alienten nuestro movimiento al principio para dar nuestros primeros pasos.

 

Llegará la madurez y seremos nosotros quiénes intentemos impulsar a otros hacia caminos benévolos.

 

Y llega esa etapa de nuestra vida...en el que nos batimos en la lucha diaria, y hay veces que deambulamos, que el simple movimiento lo realizamos por mera monotonía o por simple comodidad, sin duda también necesitamos de ayuda externa para surcar y encontrar nuestros objetivos ante ciertas formas de ver la vida.

 

Aunque con claridad veo que nosotros seremos los que estemos siempre a nuestro propio lado. Nunca debemos abandonarnos a la suerte, siempre debemos cuidarnos en el aspecto mental, físico, social... Así conseguirás que tú seas la persona más importante dentro de tu entorno para llegar a lo que quieras conseguir.

 

Es decir, las palmaditas en la espalda te las tienes que dar tú mismo. Ese aliento diario que te das por el buen hacer, te guiará a un mundo mejor y a entablar una metodología tal, que te sentirás cada día más orgulloso con tus actuaciones y toma de decisiones.

 

 

En busca de la Facilidad

Bastantes curvas ya nos presenta la vida, para que, encima, nosotros la hagamos cada vez más enrevesada y peliaguda. No me refiero a buscar la línea recta en todo lo que hagamos, ya que para conseguir ciertos objetivos tienes que tomar desvíos y a veces peligrosos, sino a que dentro de esas luchas sinuosas, no seamos tan torpes de crear más problemas a nuestro alrededor de los que ya se nos presentan por el simple hecho de caminar.

 

Cuando tomamos decisiones, les damos muchas vueltas, no estamos seguros, ni decididos; pensamos en el qué dirán, nuestros miedos se apoderan de nosotros y nos sentimos más vulnerables ante los demás. Pero busquemos el camino más fácil, menos agobiado, más sencillo y menos tortuoso para llegar a las cotas propuestas por nosotros. Ese no pensar demasiado en el exterior, nos hará más fuertes y más decididos ante cualquier dificultad que se nos presente.

 

Hagámoslo sencillo, siempre se puede mejorar en todo, y no tiene porqué ser más difícil encontrar metas, que supusieron caminos aparentemente más complicados.

 

 

 

 

 

 

 

Motivación ante la vida

Hablaba en uno de los textos anteriormente publicados, sobre el hecho de caminar con nuestra propia fuerza hacia los objetivos marcados en la vida y la fortaleza mental necesaria para ello.

 

 ¿Qué nos motiva a querer llegar a la meta? (Si no hay más que curvas, problemas, baches, intolerancias, malos hábitos, etc.) Respuesta sencilla; el mayor deleite con la que una persona se puede encontrar la vida, es el poder acometer y afrontar los problemas y momentos duros que nos encontramos a lo largo de los años. Saber culminar con una sonrisa y con agrado cualquier momento con el que te cruzas en la vida, ya sea positivo o negativo, es la mayor satisfacción que cualquiera puede poseer.

 

Las metas y los objetivos se basan en aspectos diarios de nuestra existencia; un examen, un ejercicio de matemáticas, una charla con tu hijo, una reunión de trabajo, una actitud ante un determinado hecho, etc.

 

Para conseguir dichas intenciones o miras necesitamos de una especie de salvapantallas que nos mantenga alejados del ruido; utilizar la música es una de las grandes ayudas que podamos tener, escuchar cualquier tipo de melodía que te guste, que te haya hecho pensar, o que simplemente te haya llamado la atención, es algo que podemos utilizar en nuestro favor para acometer cualquier toma de decisión o actuación. Según en qué situaciones, nuestra música preferida nos ayuda, nos hace sentir mejor e incluso nos hace ser mejores. Cuando escuchamos algo que nos gusta, simplemente, nos hace sentir bien. Con eso basta para empezar a buscar lo que queremos.

 

Una obra de teatro, leer un libro, un artículo, una retransmisión deportiva, practicar deporte, una charla con tu padre, con tu hijo, la familia, la luz, un día soleado, un día lluvioso, un discurso.... hay ilimitados aspectos materiales en la vida que nos facilitan el camino para encontrar el apoyo suficiente para encararla con actitud positiva. La clave está en saber qué es lo que realmente te puede llegar a motivar; ya que lo que a mí me gusta y me vuelve positivo a tí te puede parecer aburrido o nada motivante. Conocernos a nosotros mismos nos llevará a saber elegir qué es lo que nos conviene o a qué tipo de acontecimientos debemos agarrarnos para que nos apoyen y ayuden en nuestro camino.

 

 

 

 

 

Inténtalo, no te quedes con las ganas

Los días nos acompañan, nos marcan lo que debemos hacer y sin pensar en ello, van transcurriendo hechos tras hechos, se suceden por obra y magia de alguna fuerza monótona que nos guía sin reposo; sin discurrir en lo que estamos haciendo, acaba la jornada... y mañana más. Así se suceden los días, las semanas, los meses, los años.... toda una vida. Y luego nos miramos al espejo y nos preguntamos.... y si hubiera hecho esto? y lo otro? y lo de más allá?. Seguro, que aunque sea por un solo instante llegamos a arrepentirnos de poder respondernos. Eso lo podemos cambiar. Simplemente con intentar acometer las decisiones y los pensamientos que te vuelen por la cabeza, por más difíciles que parezcan, por mayores dificultades que encuentres, por más baches que acechen en el camino.... si no lo intentamos, nunca sabremos si podríamos haberlo conseguido. Y aunque no llegues a la meta, con haberlo intentado con todas tus fuerzas, el premio que se te queda es maravilloso.

 

Probemos levantarnos pensando en lo que queremos hacer, hacia donde queremos llegar; esa fuerza repetitiva que nos domina a diario, debe ser impulsada por nuestro espíritu luchador y nuestras ganas de intentar hacer cosas. Preguntémonos; las respuestas están a la vuelta de la esquina.

No busques culpables, encuentra la solución

Siempre nos empleamos a fondo para que cuando algo no sale bien, tengamos las espaldas bien cubiertas. Somos perfectos, nunca nos equivocamos, somos los mejores y nadie nos supera. Eso está muy bien, se puede llegar a pensar que tu nivel de autoconfianza está en niveles máximos, pero nada más lejos de la realidad. Creo que que tenemos que asumir que nos podemos equivocar, que podemos fallar y que no todo lo que hacemos se puede hacer a la perfección, pero no porque no lo intentemos, sino porque es imposible que por mucho que yo intente volar por mí mismo, pueda lograr hacerlo (físicamente es imposible). En otras ocasiones he comentado que el esfuerzo y las ganas que ponemos al hacer cualquier cosa, debe hacernos sentir orgullosos de ello, si con ello conseguimos nuestro propósito, será algo que roce la excelencia. Debemos ser lo suficientemente inteligentes como para saber dónde está nuestro límite y nuestro potencial a la hora de movernos en cualquier ámbito.

 

Detrás de todo ello se viste con traje ceremonial e impasible el sentido de la culpabilidad. Pienso que hay que tener la sabiduría suficiente como para poder expresar sin problemas que nos hemos equivocado y que aceptamos que no podemos hacer lo que queríamos.

 

Cambia de traje y utilízalo para conseguir la mejor medida; sobre todo aplicable a los que te rodean, a los que tienes en tu entorno, en tu vida social o laboral. No busquemos el culpable de esto o de lo otro, encontremos la solución. Y reitero, todo comienza por mirar en nuestro propio fondo de armario. Recuerda que nosotros mismos somos el mejor espejo donde mirar hacia los demás.

 

 

Sentido Común

Haciendo el típico juego de palabras, se dice que el sentido común es el menos común de los sentidos, aunque pienso que, debería ser el más utilizado. El empeño que tenemos en no pensar demasiado las cosas nos lleva a ejercer de manipuladores de nuestra propia existencia, nos guiamos por impulsos provocados por el ritmo endiablado que nos marca la propia vida, el trabajo, el dinero, las prisas, etc. El sentido común no es tomarse la vida de manera más calmada para andar con más lentitud; sino afrontar las curvas que nos encontramos en la vida con cabeza, por el camino más corto y haciendo bien lo que nos proponemos. El dilema que aparece es que para ti una acción buena; para otro es una acción mala; siempre que utilicemos el sentido común; nos guiará de la mejor manera posible a menos disputas entre el "bien" y el "mal", y el equilibrio aparecerá por si mismo.

 

Utilicemos la cabeza para algo más que llevarla encima de los hombros; siempre digo que hasta para respirar y pestañear debemos pensar en ello; no dejemos al libre albedrío lo que se da por hecho. Recapacitemos en las consecuencias de no pararnos un segundo a pensar. No se trata de llegar el primero, sino de llegar sin avasallar, sin pasar por encima de nadie. Haremos partícipes a los demás de nuestras acciones, no se emplearán como contrincantes, si como compañeros.

 

Recurramos a ello para convivir con nuestra familia, para que nuestro trabajo no sea una escalada diaria, para que nuestro vecino nos de los buenos días en el ascensor, etc. Utilicémoslo para que nuestro viaje sea muchísimo más cómodo y fructífero.

Engánchate a lo que más te motiva

Es normal que todos los días no nos levantemos con el mismo espíritu de competitividad, con las mismas fuerzas de luchar, con la misma sonrisa, con las mismas ganas... etc. Por supuesto que no somos máquinas, ni lo pretendemos. Sin embargo, debemos estar preparados para esos pinchazos o baches que se nos presentan en nuestro camino. Y no significa que estemos a la defensiva a la espera de recibir golpes que nos tambalean; yo prefiero decir que cuando estamos bien, debemos estar preparados para cuando lleguen las curvas y afrontarlas con naturalidad, con buen espíritu y con el fiel reflejo de una trayectoria marcada por el positivismo y las ganas de esforzarse por lograr estar a gusto el máximo de tiempo posible.

 

Tenemos hijos, padres, hermanos, abuelos, primos, amigos, conocidos, trabajo, música, deporte, cine, teatro, libros etc. etc. y miles de situaciones, momentos y aspectos de la vida maravillosos para poder elegir y aferrarse cuando las cosas no están demasiado bien. Agarrarse a cualquier acontecimiento, ya sea humano, físico o mental es algo que nos ayuda a levantarnos y saber esquivar los peores momentos para afrontar con la mejor de las caras, cualquier escenario que se nos presente. Para bien o para mal, debemos ser dueños de nuestras decisiones, y pienso que nos toca decidir para pasarlo bien, para ser mejores y para sonreír mucho. Y como en soledad esto es excesivamente complicado, lo mejor es engancharse a alguien o a algo que te pueda guiar hacia esos fantásticos momentos.

 

Emoción, pasión.... que no falten !!

 

Todos hemos utilizado, en temas culinarios,  la expresión. “esto está soso”, o cuando conocemos a alguien que no nos despierta algún interés de ningún tipo, nos parece “un huevo sin sal”, ¿qué significado tienen? Todo, depende de cómo afrontemos los retos a la hora de construir los caminos necesarios para conseguir metas. Para que una comida esté rica y apetecible debemos echarle los ingredientes necesarios y sobre todo en su justa medida para que una vez en la boca, las sensaciones que nos embarguen sean bienestar, felicidad y armonía. Si esto no es así, el plato quizás nos lo comamos, pero pasará sin pena ni gloria por nuestros paladares.

 

A nuestra vida también debemos ponerle ingredientes, nos levantamos por la mañana y ¿como miramos al día que nos espera? La emoción con la que hagamos las cosas será un vehículo importantísimo que nos debe acompañar siempre para poder lograr los resultados que pretendemos.

 

Buscando el lado positivo de lo que hacemos e intentando poner una pizca de pasión, todo se hará mucho más llevadero, y se irá forjando una línea en tu camino que te servirá de apoyo para el presente y lo que viene por delante. Ponle a tu vida la emoción necesaria para equilibrar nuestros actos. Hagamos partícipes a los que nos rodean para que se impregnen de vitalidad, positivismo y motivación; sin emoción o pasión por lo que hacemos; nunca podremos alcanzar nuestros objetivos.

 

Una receta, una charla, una actividad laboral, un deporte, etc, añadir un gran interés a todo ello, será agradecido por las personas que nos encontramos en nuestra vida y sobre todo, por nosotros mismos. Nos dejará un buen sabor de boca !!

 

 

Imagina siempre lo mejor

No es que me entusiasme la idea de hacerme adivino, ni mucho menos, pero por la experiencia que me ofrecen los hechos vividos hasta ahora, podría decir que un pensamiento positivo sobre algo que tengo que hacer  próximo en primera persona, hará que salga más o menos como lo pensé. Esto no es decir, quiero volar y no necesitar alas para hacerlo, es sin más, que intentar visualizarte haciendo las cosas bien y con ganas, el resultado no es que siempre sea el esperado, pero el hecho de hacerlo con actitud positiva hará que nos lo tomemos de manera distinta a si se hace pensando en que tropezaremos, así seguro que nos caemos.

 

Cuando yo paseaba por mi adolescencia no creía en estas cosas, pero a medida que te suceden cosas, vas aprendiendo de los errores, cada vez que nos caemos nos levantamos, y por supuesto ponemos los medios necesarios para que no volvamos a errar en aspectos del pasado que nos condicionaron para caminar con valentía y con tesón a lo largo de una vida.

 

Y como ya hablaba en temas anteriores, no es suficiente con cerrar los ojos e imaginar que todo va a salir bien; es cuestión de días, de meses y de muchísimo esfuerzo; la magia no existe para esto, tú debes ser tu propio entrenador, es ni más ni menos, que afrontar todo con energía y un pensamiento muy positivo, pero hay que luchar y trabajar por lo que quieres. Los logros llegan siempre que tu actitud sea adecuada; y si encima tienes aptitudes para realizar lo que tienes en mente, es cuestión de tiempo que lo consigas.

 

Recuerda, tómate la vida con positivismo y sobre todo con sonrisas.

 

 

Con Esfuerzo llega la recompensa

 

Nuestra teoría de basa en pretender mirar las cosas con un prisma algo distinto al que la sociedad o los propios hechos que nos acontecen nos marcan. Si todo va mal a nuestro alrededor, pues nos dejamos llevar y nosotros lo hacemos peor; que la cosa marcha bien… pues no subimos al carro y para adelante; es decir, nos movemos a veces como veletas dependiendo de la dirección del viento.

 

A mi modo de verlo, eso es un error, pienso que nunca deberíamos dejarnos llevar,  si miramos a través del cristal del vaso lleno, nuestra percepción de los hechos cambiará y el empuje que pretenda marcarnos la vida, será frenado y envuelto en todo momento por nuestros propios pensamientos, que serán positivos y dirigidos en una u otra dirección; que no será la misma, en ciertas ocasiones, que la que es marcada por el propio tránsito de los acontecimientos diarios que surgen en nuestras cercanías.

 

Bien, eso es la teoría, pero para que esto se ponga en marcha hacen falta muchos motores, ilusión, ganas, trabajo, esfuerzo… Me quedaré con esta última palabra, la primera acepción que se nos viene a la cabeza es el propio esfuerzo físico para la consecución de algún fin; pero yo voy más allá, un esfuerzo mental que debemos mantener con mucha actitud y con respeto, dice la RAE en su segunda acepción que es el empleo enérgico del vigor o actividad del ánimo para conseguir algo venciendo dificultades. Justo es eso lo que debemos pensar y hacer para que el viento del que hablábamos antes, no nos guíe en la dirección equivocada, y contad con que los huracanes y vendavales llegarán, si somos previsores y hemos conseguido reafirmar el pensamiento positivo con tesón, ilusión, brío, etc. estaremos preparados para aguantar lo que nos venga dado.

 

Y no es fácil recibir los reveses que te puedes encontrar en determinados momentos, incluso con los arrestos y energía no sea suficiente; pero teniendo en cuenta que no todo es tan malo y que la fatalidad es algo que debemos obviar; podremos ir allanando el camino de las dificultades.

 

Aunque realizando grandes esfuerzos no podamos conseguir en primeras instancias lo que queremos, nunca caerán en saco roto, ya que para cualquier cuestión que nos pueda aparecer, más tarde o temprano nos servirán… es algo que tendremos en nuestra propia persona y que nos marcará nuestra forma de pensar y hará que nos movamos con la cabeza alta, erguidos y pisando fuerte en cualquier momento y situación. De alguna u otra manera la recompensa llega ya sea por el propio resultado o incluso por la manera de intentarlo.

Conócete a ti mismo

 

Para la consecución de logros, para obtener metas soñadas, es muy seguro que vamos a contar con la ayuda de nuestro entorno, familia, amigos, compañeros, etc y de personas que a lo largo de una vida se cruzan en tu camino más o menos tiempo; pero el suficiente como para marcarte en él. Pero tú eres el protagonista de tu propio camino.

 

Las circunstancias que rodean a una persona se entrelazan entre distintas conductas, se van conociendo métodos y acciones de ellas, dependiendo en qué momentos o coyuntura nos encontramos, nos harán reaccionar de una u otra manera. Para saber encauzar la energía con la que respondemos a ciertos estímulos debemos antes conocer la procedencia de éstos.

 

Según en que situaciones nuestro estado de ánimo se va a ver influido por agentes externos o por nosotros mismos…. Hay momentos en los que hacemos comentarios del tipo “no me conozco”. Las fuerzas, las energías, las debilidades, las oportunidades que podemos conocer y conseguir con nuestro propio aliento es inmejorable para saber por donde caminar en cualquier momento, saber reaccionar ante un determinado estado de ánimo de un conocido, de un familiar o de ti mismo es imprescindible en el mundo en que nos movemos.

 

Para comprendernos tenemos que congeniar, luchar, hablar, discutir, con nuestro propio interior. Si no hacemos esto, el propio paso del tiempo hará que no sepamos quienes somos; para poder mirarnos al espejo y saber responder a cuestiones del tipo dónde queremos llegar, antes deberíamos saber de dónde procedemos, conocernos, el porqué de las cosas y el porqué de nuestras reacciones ante determinados aspectos que nos encontramos a diario.

 

Siempre hablo del entrenamiento; en este caso es simplemente pensar en cómo y porqué. Todo lo que hacemos lo hacemos por un algo; ninguna reacción o acción que tenemos en la vida; una opinión, una respuesta o un hecho no es por casualidad; todo tiene sus inicios, su porqué; cuando sepamos responder a esa pregunta, habremos dado un paso de gigante para saber quiénes somos.

 

Hay que tener en cuenta que nosotros podemos vernos de una manera muy distinta a como nos ven los demás; podemos pensar que somos amables, simpáticos o cariñosos; mientras que las personas más cercanas pueden pensar que eres mezquino, antipático y desagradable. Estaremos más cerca de la verdad si la distancia entre lo que pensamos  y la opinión de los demás es pequeña; si la diferencia entre lo que opinamos sobre nosotros y lo que opinan los demás es grande, tendremos un problema; ya que no nos conocemos tan bien como creemos. Por este motivo es muy importante saber quienes somos. A lo largo del tiempo daremos pruebas de que lo que mostramos al exterior es lo que hay en nuestro interior; no se demostrará hablando, sino haciendo.

 

 

Nuestra Mente mueve montañas

Habitualmente se dice que la fe mueve montañas; digamos que desde este lado, el que escribe piensa de forma más empírica y prefiere decir que nuestra mente mueve nuestras propias montañas.

 

El motor de nuestro cuerpo es nuestro corazón, quien lo guía es nuestra cabeza. Es poderosa, es inteligente, nos puede llevar a pozos oscuros en nuestra existencia o al cielo más maravilloso; nos dirige  a su antojo; nos hace llorar, nos hace reír, nos hace perder la compostura, nos puede hacer triunfar, nos puede dar la tristeza y sobre todo nos puede dar la felicidad.

 

¿Qué debemos hacer para que por lo menos, podamos llegar a comprender o entender los movimientos de nuestro más preciado bien? No es flor de un día; es algo más. Es cuestión de experiencia, de vivencias e ir reflejando en tu propia mentalidad hacia qué camino debes ir, eres tú quién debe enseñar a tu cabeza el camino para llegar donde tu quieras; no donde ella pretende  arrinconarte.

 

La mentalización es primordial, elemental y básica para un buen desarrollo de nuestros movimientos y para hacer lo que nos propongamos; en ciertas situaciones debemos estar preparados para lo inesperado, por más que queramos gobernar a nuestra mente, siempre intenta darnos la vuelta, intenta ir hacia el lado contrario, puede llegar a ser mezquina, envidiosa y autodestructiva; pero siempre podemos dominarla, es algo que debemos tener claro; debemos tener la seguridad que la mente debe ser empleada y movida por nosotros, no dejando al libre albedrío los movimientos de ésta y siempre pensando en todo lo que hacemos, y porqué lo hacemos, con ello tendremos la tranquilidad necesaria para saber que el camino tomado sea el que nos hemos propuesto desde un principio.

 

Con esto no quiero decir que no dejemos paso en algún momento a reacciones  no controladas, exageradas, no autómatas, etc. Claro que es bonito y jugoso disfrutar de momentos esporádicos o inesperados que nos hagan sonreir y pasar buenos momentos; siempre siendo conscientes y tener equilibrio para controlarlos.

 

Nuestra propia fuerza de voluntad y las ganas que tengamos de intentar conseguir dominar nuestra mente será la que nos lleve a conseguir lo que queramos en la vida.

De lo peor..... se aprende

En los momentos que corren es seguro que por nuestras cabezas pasan en más ocasiones pensamientos negativos que positivos; nos suceden cosas imprevistas, complicadas; el pesimismo se apodera de nosotros y no nos deja ver con claridad la situación que nos rodea.

 

Es complicado pensar en el mismo momento que te está ocurriendo algo doloroso que se puede sacar algo positivo de ello, pero si lo pensamos fríamente, si no dejamos que una actitud contraria penetre en nuestras mentes, podremos hacer de una escalada algo complicada, un camino no excesivamente duro; y no hablo de crearte en tu propia mente una bajada maravillosa con carretera ancha y en buen estado, sino hacer menos duro un momento de dificultades.

 

Lo fácil es ir a favor de obra, el viento te empuja sin hacer excesivo esfuerzo para continuar con lo que quieres; pero cuando se torna en contra, ahí es donde debemos sacar las fuerzas, el carácter y el saber estar. Pienso que cuando extraemos lo mejor de cada uno, se debe a que estamos aprendiendo, momentos crudos pasados nos sirven de ayuda para que en el futuro se pasen con otra dimensión, con otro estado de ánimo, con otra actitud.

 

Ya hablaba anteriormente de la necesidad de buscar un resquicio de luz en la oscuridad,  pero hay que buscarlo y hay que luchar por encontrarlo, todo está en la mente y es algo que nos permitirá afrontar las curvas complicadas de manera menos negativa.

 

Tomarse con buena filosofía los malos momentos, nos permite allanar un camino que se puede volver ruinoso si caemos en las garras de la negatividad. De todo lo peor que nos sucede en el pasado debemos aprender; así cuando vuelva a ocurrir con posterioridad; es seguro que le haremos frente con una postura más válida que en momentos pretéritos.

 

 

 

Lo Inesperado.... se espera !!

 

Cuando vamos caminando a lo largo de una vida, nos encontramos con multitud de situaciones que no nos sorprenden porque las esperamos; porque nos preparamos para recibirlas y porque no nos alteran nuestra conducta o nuestra forma de actuar; pero démosle un giro de 180 º a tales situaciones y comprendamos qué ocurre cuando nos encontramos con momentos inesperados que hacen que nuestra tranquilidad se tambalee.

 

Pienso que lo mejor de todo es afrontarlo; estamos de acuerdo, en que te cambia la perspectiva, te hace recular, te trastoca los planes o te hace pensar; pero nosotros mismos podemos y debemos admitir lo que está ocurriendo. Por supuesto, que no es lo mismo lo inesperado positivo bonito o alegre que algo inesperado negativo, feo o triste; la manera de acometer cada caso es totalmente distinta.

 

Lo positivo es fácil de abordar; es algo que te hace sentir bien y por esto lo recibes de manera afectuosa y cordial; ahora bien, lo negativo es algo más cambiante, más rechazable, hace que la seguridad que previamente teníamos se vaya diluyendo por motivos obvios. ¿Y qué debemos hacer para afrontar de manera “positiva” esta parte de lo inesperado? Creo que debemos recibirlo como tal; es decir, si te sorprende, si llega… pensar que está ahí, que no puedes eludirlo en ese mismo instante, debemos controlar los sentimientos y buscar la tranquilidad y sobre todo el equilibrio, recobrar la confianza que teníamos antes de ello y encontrar el lado del “dado” que nos haga ver algo positivo de la situación.

 

Sabemos que este blog se basa en el positivismo y en la manera de intentar sobrellevar momentos difíciles en la vida a la vez que disfrutas de ella; no dejes que esas circunstancias inesperadas te la cambien y te hagan pensar lo contrario. Continúa con las ganas que le pones a todo, y por supuesto aprendamos de todo, tanto de lo bueno, como de lo malo, nos hará más fuertes y mucho mejores.

 

Recuerda… La vida no es una camino de rosas, pero tu cabeza puede hacer que las espinas apenas te pinchen ¡!

 

 

Seamos cada vez mejores

 

La moda, la música, el cine, la ciencia… la vida evoluciona, el paso del tiempo hace que cada vez todo sea o intente ser mejor, aunque habría que debatir y escribir mucho sobre si cualquier tiempo pasado fue mejor; pero a lo que vamos, en este blog nos ocupamos de las personas, de nosotros mismos, y tendríamos que preguntarnos si somos capaces de evolucionar, si queremos hacerlo, si vamos al ritmo que nos marcan, si nos quedamos por detrás, etc.. La evolución, ¿es ser mejor? Creo que ese concepto en la persona no crea debates, la respuesta es afirmativa.

 

¿Cómo podemos conseguir evolucionar o ser mejores a lo largo de la vida? Seguramente la fórmula mágica no sea la misma para cada persona. Sobre todo en los inicios cada uno de nosotros deberíamos seguir los pasos de quién lo hace bien, intentar aprender mucho de la gente, de nuestro entorno, de personajes externos, de lo que te rodea, o como digo yo, también es bueno aprender de lo malo, pero no para copiarlo, sino para saber lo que está mal y no hacer. Una vez encauzado el camino del aprendizaje tenemos que ser nosotros los que tengamos que tomar las decisiones y descubrir las vías que nos lleven a encontrar los destinos necesarios para que en todos los aspectos de nuestra persona podamos mejorar, y encontrarnos cada vez mejor con nosotros mismos, y ya no hablo de aspecto físico, por supuesto, sino mental; que es el que nos marca el paso para tener una vida más confortable o más dura, el vaso se va llenando conforme nuestros “espejos” y nosotros optamos por tomar el mejor camino para poder sonreir y disfrutar más de lo bueno, y tomarnos los acontecimientos negativos de una manera menos traumática de lo normal o habitual; entre otras cosas.

 

Muchas veces lo repito, pero esto no es cuestión de un día o de un mes o de un año, es cuestión de experiencias, de hechos, de palabras, de motivos, de aptitudes, de actitudes, de ganas, de saber, de conocer, pero sobre todo, de querer.

 

¿Qué mejor motivación que luchar para estar cada vez mejor contigo mismo? No hay más, ni óptima respuesta. Tú eres la principal causa para que no se acabe nunca este intento, es una carrera que no termina nunca, desde que nacemos hasta que dejamos de existir siempre tenemos que evolucionar.

 

Para mirar hacia adelante no debemos olvidar, y si recordar, lo que dejamos en el pasado.

 

El que no tira el penalti.... no falla

 

 

Digamos que hay dos clases de personas; por un lado están las que afrontan las responsabilidades, las que dan la cara, la que aceptan los retos y por otro, las personas que se quedan al margen, no alzan la voz y que se conforman con lo que han logrado hasta ese momento. Ni mucho menos, es más negativo o positivo pertenecer a una parte o a otra. Cada persona tiene su personalidad, sus retos, sus riesgos, sus pensamientos; lo que trato desde estos capítulos escritos es que cada cual dentro de sus propias inquietudes o personalidad, tenga una mejor perspectiva de lo que creo que es afrontar nuestra vida desde un punto más positivo y más ameno. Y por supuesto, no es lo más eficaz, ni lo mejor, ni lo único, ni tan siquiera es fácil entenderlo en algunas ocasiones, pero es mi punto de vista y quiero darlo a conocer.

 

El título de hoy es referido a quienes se arriesgan a realizar cualquier tarea que a priori parece difícil o que realmente lo es… dentro de este grupo de personas están los que se arriesgan sin pensar y los que se arriesgan, pero analizando, pensando y calculando los posibles resultados que tal riesgo puede producir. Decía un amigo mío que “la ignorancia es muy atrevida” y que razón tenía. Si tienes un proyecto para hacer, no analizas qué puede pasar y lanzas el penalti es probable que lo metas, pero si analizas las ventajas y desventajas, el entorno, estudias las posibilidades, etc. es posible que también aciertes.

 

Con esto quiero decir que dentro de las ganas que tengas de tirar un penalti; si estás convencido de que vas a meter un gol, por favor, lánzalo, si fallas, no será nada negativo, no te arrepientas de hacerlo; estabas convencido y es lo que vale. Si lanzas y no lo metes intenta cambiar tu forma de emprender otro proyecto de otra manera, aprenderemos del pasado e intentaremos cambiar las situaciones que nos llevaron a errar. Por eso debemos aprender de lo que vamos dejando atrás para que lo que nos viene en un futuro sea más llevadero y confortable. La clave está en levantarse cada vez que nos caigamos. Por más que fallemos un penalti nunca debemos dejar de tener las ganas de volverlo a tirar. La actitud es la que nos mueve y la que debe motivarnos para coger el balón y ponerlo en el césped con el pensamiento claro que vamos a marcar.

 

Si piensas que vas a fallar, no te molestes en coger el balón. Los que no lanzan o no quieren el balón seguirán conformándose con hacer un buen partido, pero no serán los que marquen el gol.

 

 

 

 

El ingrediente perfecto: La ilusión

 

 

 

¿Qué es para mí la ilusión? Es algo necesario para que los pasos que vayamos dando nos den la fuerza necesaria para continuar firmes y decididos hacia las metas que queremos conseguir. Digamos que la vida es un plato que estamos cocinando y que para que salga bueno y rico debemos añadirle ingredientes necesarios para que nos de un buen sabor; si en esta receta no tiene cabida la ilusión, el plato será nefasto y el principal comensal, que en este caso eres tú, no quedará satisfecho ni disfrutará.

 

Con esto quiero decir que en todos los movimientos que hacemos, en todos los procesos o tareas que nos planteamos, debemos echarle una pizca de ilusión, no digo mucha, aunque sería lo mejor; pero si no estamos demasiado acostumbrados a poner este tipo de salsa en la vida, con un poco al principio es suficiente; ya habrá tiempo de ir añadiendo más.

 

Es muy probable que lleguemos a pensar que la ilusión se pierde con el tiempo, y que cuando has logrado una meta, ésta se mantiene hasta la consecución de la misma, pero una vez llegado al final, el afán de conseguir lo que ya has alcanzado se reduce.

 

En este caso la ilusión debe ir ligada a la pasión; sin ellas las motivaciones y las ganas no serán las mismas, los esfuerzos serán baldíos y la desmotivación flotará en el ambiente, que se convertirá enrarecido y angustioso.

 

Cuando hablamos de todo esto se puede pensar que es algo soñado, algo utópico, algo irreal, no estoy nada de acuerdo con ello, gracias a esa motivación que debemos encontrar a la hora de caminar, los recorridos se harán de manera más confortable y los frutos se irán recogiendo a medida que vayamos logrando objetivos, pero, por favor, que la no consecución de éstos, no sea óbice para mantener en nuestra vida el ingrediente necesario para comernos una gran comida, y por muy pequeña o minúscula que sea o parezca una tarea; debemos siempre añadir la ilusión; el éxito consiste en eso.

La suerte; nos encuentra o la buscamos

 

Hace tiempo que dejé de creer en la suerte; la lotería, encontrarse una moneda, acertar un número que piensa un amigo… por supuesto que existe, pero analicemos ciertas premisas antes de decir si el azar es algo que te encuentras al pasar por una esquina en la calle o te llega porque realmente has trabajado para ello.

 

Nos enfrentamos a la mala y a la buena suerte… si las cosas nos van mal es porque tenemos mala fortuna, si las cosas nos van bien es porque tenemos buena suerte. Sin duda, todo ocurre por las decisiones tomadas, todo pasa porque tu forma de pensar te irá guiando a la buena o mala fortuna. Aunque parezca una obviedad, se tiene buena suerte en el trabajo si perseguimos con ahínco mejorar, aprender, y estar donde queremos, donde nos proponemos; se tiene buena suerte con la pareja si buscas a la persona idónea para ti y te hace ser feliz y no te hace sentir inferior, te comprende, te mira, etc.; se tiene buena suerte en la vida, si luchas por tenerla.

 

Cuando se habla de este tema se suele acudir al tópico de las enfermedades; o de las personas que han nacido en el tercer mundo, etc. Yo hablo del día a día, de lo que nos encontramos a diario en nuestro camino, por supuesto, que contra hechos fehacientes, y obviedades no se puede luchar.

 

Si estamos a disgusto con lo que se nos presenta en la vida, intentemos cambiar de rumbo, cuando digamos ¡Qué mala suerte tengo! en vez de quejarnos, pienso que debemos luchar por darle un giro a lo que hacemos, Cambiando hábitos, costumbres, saliendo de lo cotidiano, buscando motivaciones, intentando mejorar, tener ilusión por lo que nos gusta, etc.

 

La distancia entre la buena y la mala suerte, es una línea muy delgada; que la moneda caiga hacia el lado positivo o el lado negativo dependerá de cómo afrontes tu vida, de lo que decidiste en según que momento; tus amigos, tus estudios, tu trabajo, tu entorno. Tu manera de afrontar lo que te encuentras en el presente irá escribiendo tu futuro. Que la elección que vas haciendo sea la correcta o no, dependerá de cómo tu sientas la vida, que tomes una decisión buena, es posible que no sea tan buena para otra persona; por lo que, si tú en este momento eres feliz, será porque tu suerte es buena y porque tus decisiones tomadas fueron las mejores para ti.

Tu propia confianza

Un día nos levantamos con la sensación que todo nos va a ir bien; reconoces que lo que tienes por delante va a ser fructífero; sabes que estás preparado para acometer lo que se te ponga por delante, etc. Es primordial tener claro que en cuanto tenemos un reto por cumplir, la única persona que puede echarte una mano eres tú mismo.

 

El nivel de confianza propia que tengas, será el que te mueva para lograr lo que te propongas; o como mínimo para encauzarlo de la manera más correcta; como todo en la vida; no se trata de un chasquido de dedos que aparece por arte de magia, en primer lugar pienso que es fundamental que nos conozcamos muy bien; es decir, como reaccionamos ante determinados hechos; que debilidades tenemos y con qué fortalezas podemos contar; se trata de mantener esa fortaleza mental que ya de por si poseemos, y superar con esfuerzo el desánimo o el desaliento; conociendo nuestra mente podemos conseguir darle la vuelta a situaciones complicadas.

 

En ciertas ocasiones, la auto confianza viene de la mano de la expresión “quererse más” y si lo piensas bien; es así; y como ya se ha comentado en este blog, tenerse en estima no es ser un petulante o un engreído; simplemente es ser conocedor de tu mente y que estás preparado para afrontar situaciones que te encuentras en el camino de toda una vida.

 

Conocerte a ti mismo es autocontrol; no es algo que tienes y ya está, se forja con la experiencia y con lo que vas aprendiendo de ti en todas las situaciones que te acompañan. Debes saber que la vida te pone a prueba día si, y día también; es decir, si consigues controlarte, si tienes confianza en ti mismo; habrás dado un paso muy importante ante ella. Caminar firme en el presente es la base para superar obstáculos en el futuro.

 

Suele ocurrir que las personas que más confían en otras, son las que tienen un menor grado de confianza en sí mismos; eso ocurre porque no nos miramos, no consideramos  quienes y como somos. Para ello debemos conocernos; y tenemos que pensar un poco más en nosotros mismos; es decir, ser más egoístas. Ese egoísmo y confianza en tus propios valores te llevará a abrir muchas puertas; sobre todo, la tuya; tu personalidad cambiará para bien; y los que te rodean sabrán que pueden contar contigo para lo que sea.

 

Durante toda la vida aprendemos de todos los que tenemos cerca, amigos, conocidos, ayudantes, colaboradores, jefes, empleados, compañeros, etc. El mejor maestro eres tú; aprenderás muchísimo aunque nunca será suficiente; es algo que nos dirá el paso del tiempo; cada segundo cuenta y es importante para saber quién y cómo eres.

 

Ten seguridad en ti mismo; aprende de tus valores y de tus mejores actitudes; desecha lo que no te va bien y genera confianza propia, serás un poco más feliz.

 

 

Pequeños detalles... grandes momentos

La vida se compone de un conjunto de pequeños y grandes detalles; podría enumerar muchísimos, pero por ahora me quedo con una mirada, una sonrisa, una caricia, leer un libro, escribir, una melodía, etc. Debemos disfrutar al máximo de todos y cada uno de los detalles que nos motivan, que nos gustan o que nos sugieren algo positivo para nosotros. Cada persona es un mundo, cualquier particularidad, aunque sea la misma, puede caer de distinta manera según quién la reciba; a mi me puede motivar una canción que a ti no tiene porqué mostrarte nada, y viceversa; tratamos de encontrar cuáles son los pormenores que nos llevan a ilusionarnos, sonreir y disfrutar para que al sumarlos nos den los mejores momentos de nuestra vida.

 

¡No me digáis que no recordáis la primera palabra de vuestro hijo, el primer beso que diste, el último, el Gol de Iniesta!  Ese “simple” detalle que duró menos de un segundo hizo a muchísima gente feliz en nuestro país; busquemos ese gol en nuestra vida; intentemos ver a diario detalles que nos hagan felices; desde que nos levantamos hasta que dormimos pasan delante de nuestros ojos numerosos momentos magníficos para disfrutar; que no pasen desapercibidos. Los recordaremos siempre y nos servirán cuando pasemos por peores momentos.

 

El sol, la lluvia, una película, una victoria, una competición, una fiesta, un color, una banda sonora, un baile, una palabra, una charla, una camisa, regalar, una comida, un trabajo, la solución de un problema… Están delante de ti, encuéntralos.

 

Si sumamos todas esas situaciones que nos hacen sonreir, nos darán los mejores momentos de nuestra vida. Esos detalles que nos hacen felices surgirán de manera natural; búscalos que están. Te lo aseguro. De esta manera iremos llenando nuestro vaso.

 

Cuando caigas... levanta el vuelo

 

Qué fáciles salen las palabras, que poca dificultad conlleva decir estas cosas, que cómodo es aconsejar… Pero cuando vives en tus propias carnes lo que estás diciendo, me temo que estas palabras son simple experiencia y las expresas por aquí y cada cual las tome de manera que más crea conveniente.

 

En muchísimas situaciones vividas, siempre hay momentos en los que uno se cae por diversos motivos o circunstancias; creedme que es mucho más fácil levantarse que quedarse ahí desmotivado y sufriendo por cualquier motivo, ya sea  muy importante para ti o cualquier resbalón que nos haga no estar como queremos. Eso si, no olvidemos el porqué de las cosas, y aprendamos para no caer de nuevo, aunque no será la primera ni la última  vez que pase, tienes que estar preparado porque siempre hay algo que nos haga tambalearnos y en algunos momentos nos haga flaquear. Puede suceder una y otra vez, pero como estamos preparados no debe importarnos, debemos saber reaccionar y poner buena cara. ¡Esto no significa que pongamos la mejilla para que nos den un guantazo, no! esto significa tomar aire, respirar y levantarse con la cabeza alta, erguir el cuerpo y ponerse otra vez a luchar.

 

Cuantas más veces caigas, más te levantarás…. Incluso podrá llegar el momento en que un simple resbalón no te haga ni dudar, lo mejor es que al flojear, automáticamente nos alcemos. Cuanto más tiempo pasemos en “el suelo” será peor para nosotros. Debemos tener la fuerza necesaria para levantarnos. Los momentos buenos tras los peores tienen un mejor sabor. Lo fácil es ir con la corriente; con el viento a favor; pero cuando te levantas una y otra vez por alguna dificultad que hayas pasado y te revelas contra todo… el fruto recogido después, merece mucho la pena.

 

Todo esto te hará más duro, más fuerte, más inconformista, más ganador, más valiente, te hará mejor, te podrás valorar mucho más y sobre todo cuando sepas que vienen malos momentos, también serás el primero en saber levantarte. Tú mismo puedes ser tu propio Ave Fénix e ir resurgiendo una y otra vez de resbalones o caídas.

 

 

 

¿Felicidad Plena?

Estamos sumidos en un continuo estado de ánimo. Claro está que es imposible que mantengamos siempre la misma moral durante un periodo indeterminado. Se trata de que permanezcamos el máximo tiempo posible en lo alto de la cúspide de la pirámide de los sentimientos. El cómo podemos llegar a ese todo es solo cuestión de que nosotros mismos sepamos mantenernos en él sin que los aspectos externos que nos rodean no nos desestabilicen.

 

O se está triste o se está feliz. Y… ¿la felicidad plena? ¿Qué es? Es simplemente un instante de tiempo en el que piensas que todo lo que tienes alrededor no existe, solo disfrutas en ese mismo instante, en ese segundo, de algo maravilloso. Cuando eso te ocurre eres feliz, inmensamente feliz. No hay nada más que te haga sentir de esa manera

 

No tiene porqué durar ni eternamente, ni unos años, ni unos meses…. La felicidad plena es un momento, un intervalo de tiempo, un detalle… Tenemos que intentar sumar todos esos momentos de buen ambiente, de sonrisas, de no ver más allá de lo que te hace ser feliz en un instante.

 

Cualquier acontecimiento que haga deleitarte durante un segundo, será propicio para que puedas alcanzar la felicidad plena en ese mismo momento. Y cuanto más permanezca en el tiempo esa sensación… mejor para ti.

 

Luchemos por querer disfrutar de cualquier cosa que nos haga sentir bien, luchemos por adivinar y conocer qué es lo que debemos hacer para llegar a tal punto, luchemos por nosotros mismos…

 

Necesitamos empuje, coraje, firmeza y energía para poder lograrlo; y lo principal;  cuando está ocurriendo es necesario que lo sientas, que lo vivas y que lo disfrutes. Que no pase por alto y que seamos capaces de recordar siempre esos momentos de felicidad plena, el sabor de boca que nos quedará al saborear ese momento será eterno.

 

 

 

 

El Ego

 

Nos acompaña siempre, está escondido, tras el enmarañado de nuestras ideas, de nuestros sentimientos, de las historias que nos ocurren, está ahí, pero la mayoría de las veces no lo vemos, ni lo escuchamos, ni lo sentimos. Es algo muy personal pero todo el mundo opina del tuyo gratuitamente. Según en qué individuos se encuentra por los suelos, otras veces sube y baja como la espuma, incluso podemos visualizarlo por encima de lo que se puede decir, lo normal. Eso es bueno, creo yo. No lo confundamos con el egocentrismo, intentaré dar un prisma o cariz relativo a lo que digo para que no haya sospechas.

 

En la mayoría de los casos le solemos dar una acepción negativa, “tiene el ego  muy subido”, cuando escuchamos esta frase pensamos; es un egoísta, un chulo, un egocéntrico... Bien, aunque nos pertenece; los que nos miran desde fuera son los que opinan, como siempre, y son los que intervienen en su oscilación o movimiento. Debemos saber transmitir lo que queremos visualizar con nuestro yo, siempre con nuestra percepción de la realidad, es decir; yo se que soy buena gente, que tengo confianza en mi mismo, etc., si la  gente habla bien de nosotros, eso no es malo, lo peor es que creamos que estamos por encima de todo, y a la vez actuemos como tales, tener el ego por las nubes no debe significar que vayas pisoteando a los demás, que mires por encima del hombro, que acobardes o que seas petulante. Y aunque nosotros intentemos controlar nuestro propio ego, cuando desde el exterior se malinterpreta y no sabemos mostrarlo o explicarlo tal y como es, deberemos saber revertir la situación; ya que si no lo hacemos se nos vendrá abajo, y con ello el descenso hacia el vacío será más rápido. Por el contrario, tampoco es cuestión de salirnos de la raya ni acariciar por un momento el egocentrismo; y ya ni hablar del narcisismo;  si nuestro entorno nos cuida, nos alaba y nos mima con la realidad exacta, sin laberintos ni escurridizos peloteos, será buena señal reconocer en la medida justa que nuestro yo se eleva por momentos., pero siempre en su idóneo baremo. Los extremos siempre son peligrosos.

 

Cuanto más elevado esté nuestro ego será mejor, por supuesto, será algo positivo para nosotros, para nuestra confianza, para nuestra ilusión, pero con el condicionante personal, que no va a suponer actitudes insolentes o negativas para nuestro entorno.

 

El ego se alimenta del exterior por supuesto; críticas, miradas, actitudes… pero el mayor artífice de darle de comer eres tú mismo, como ya hemos comentado a lo largo de este blog, el vaso lleno no significa que se derrame el agua, tan malo es tenerlo vacío como excesivamente rebosante, lo justo para mi es tenerlo al borde; si hay zarandeos, la base tiene que estar lo más resistente posible para poder soportarlos. Las raíces de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos deben ser fuertes; con el transcurso del tiempo se agarran a lo que encuentran a su paso y cada vez es más complicado arrancarlas.

 

En definitiva, creo que es un lujo que debemos permitirnos, saber y reconocer dónde estamos y qué es lo qué deseamos. Será el termómetro que nos va a decir en qué situación nos encontramos en cada momento para afrontar lo que nos viene.

 

 

 

 

 

Pon un color en tu vida

Siempre que pensamos en algo negativo pensamos en el color negro, la muerte, el miedo; cuando hablamos de un futuro negro, significa más bien lo contrario de bueno, ¿verdad? Y cuando tenemos en la cabeza algo positivo nos invade el color, la alegría, el rojo, el azul el verde, violeta, etc. Es increíble como nuestra mente nos mueve hacia los colores dependiendo del estado de ánimo que tengamos. Conozco a personas que están permanentemente en el negro, imaginaos si solo con un cambio de actitud llegaran a conocer el gris.

 

La cantidad de colores que podemos ver reflejados en nuestro pensamiento dependerá de las ganas que tengamos de ser positivos o no. Pero también deberíamos identificar a las personas que con el negro se sienten felices. Las hay, no se excluyen por supuesto, pero seguro que las encontraríamos en menos cantidad. Trato de comunicar y de decir una vez más, que le pongamos color a nuestra vida, y si para ello necesitas el negro, captúralo y hazlo tuyo.

 

Por supuesto que esto no es nuevo, la psicología en los colores viene de lejos, la mayoría de las personas nos decantamos por el azul, rojo o amarillo. Si algo te gusta aférrate a ello. Cuando digo que vivas la vida en color, ni más ni menos, quiero decir que la impregnes de alegría y de pasión. Pongo algunos ejemplos

 

Rojo: Pasión, fuego, fuerza… El color de la sangre

Azul: Inteligencia, sabiduría, calma, sosiego… El color del cielo

Amarillo: Optimismo, humor, poder…. El color del sol

Verde: Esperanza, aire, frescor… El color de los prados

Negro: Símbolo del error y del mal. La muerte es simbolizada siempre por este color.

 

También todo depende del color que utilicemos para según que cosas, ¿es pesimista o macabra la persona que viste con traje o vestido negro o tiene un vehículo negro? Todo es relativo, coloquemos el color en la mente y trabajemos sobre él para proyectar buena armonía.

 

Los conceptos de los colores se pueden ver en “La Teoría de los Colores” de Johann Goethe.

 

 http://es.wikipedia.org/wiki/Johann_Wolfgang_von_Goethe

 

 

 

Se piense en ello o no, está claro que nuestros sentimientos y el color tienen mucho que ver, influye en nuestras vidas, la armonía que proyecta el color de una habitación, de una sala, de una oficina, de la casa, la ropa, los ojos, etc. Las teorías que se han escrito son demasiado subjetivas acerca de ello, pero tú realmente sabes cual es el color que te motiva. Búscalo y disfrútalo.

 

Quizás por mi forma de escribir parezca que aliento al personal a que se destine a los colores distintos del negro o gris, al contrario, mi esfuerzo radica en que nos apoyemos en los colores que nos gustan para ser más felices.

 

Y termino con esta reflexión: pensad en el hecho de levantarnos por la mañana, abrir la persiana, mirar por la ventana y ver un día soleado y colorido; ¿qué dice vuestro estado de ánimo en ese momento? Y haced lo mismo en un día lluvioso y gris… ¿Qué me dices ahora?

 

 

Miedo... ¿ a qué?

¿Es lo mismo temer que tener miedo? El miedo ¿se tiene a lo desconocido?, ¿a perder lo que más quieres?… ¿Tener miedo es inseguridad? Es posible que nos hagamos estas preguntas en situaciones especiales, de cambio o no esperadas, incluso cuando consigues lo deseado, empieza a tener miedo. El miedo al éxito; más adelante comentaré algo acerca de este tema.

 

Tener respeto, temer, temor, miedo, etc. yo personalmente tengo miedo a perder lo que quiero, que no es lo mismo que tener miedo a lo que tengo. Cuando te tiras muchas veces a la piscina, ten por seguro que cuando lo haces por primera vez no es lo mismo que las sucesivas; apoyémonos en ello en nuestra propia vida, cuando ves que tienes más seguridad en lo que haces, mejoras tu técnica y disfrutas con ello… las siguientes veces lo haces con mayor entusiasmo. Nunca es malo temer algo, yo utilizaría la palabra respetar; mientras que no te paralice, no te aturda o no te lleve a vivir situaciones repetitivas y aburridas… no será del todo negativo

 

Dice Albert Espinosa en su libro “El Mundo Amarillo” que para no sentir dolor tenemos que borrar esa palabra de nuestra mente, no pensar nunca en ella, así desaparecerá el dolor, incluso el físico. Pues tendremos que hacer lo mismo con la palabra miedo. Que desaparezca de nuestro diccionario, no le hagamos caso y seamos atrevidos. No pienso lo mismo de la palabra respeto, eso si debe estar presente.

 

También otros pensarán que no es malo tener miedo, que incluso es positivo, quizás te hace ser más precavido o te hace anticiparte a según qué acontecimientos. Puede ocurrir que tengamos miedo aunque no se nos note. Podemos dar esa sensación; duros fríos, calculadores, etc. Surgen indeterminadas cuestiones con este tema;  ¿qué es lo importante de tener miedo?; ¿provocarlo?, ¿aparentarlo?, ¿disimularlo?, ¿evadirlo?...

 

Cuando más conoces de un tema o persona, más miedo le puedes tener. El miedo a lo conocido, podríamos decir, ¿y a lo desconocido? Suena raro ¿verdad? ¿Por qué temer a algo que no conoces? Todo está en nuestra mente y en nuestra cabeza. Ella será quien marque las pautas; pero hay situaciones en las que por más que tu mente sea o parezca fuerte, tu cuerpo es capaz de engañarte; cuento esto porque me ocurrió en primera persona. Hace un par de años tuve una intervención quirúrgica menor, mi mente estaba pensando en “la tranquilidad”, en el “no dolor”, en el “todo va a salir bien”, etc. me preguntó el médico que me operaba si estaba bien; le conteste que sí, y me dijo que los parámetros de mi cuerpo decían lo contrario, estaba asustadísimo!! Me llevé una sorpresa, pero si él lo decía, es porque llevaba razón; por primera vez sentí que mente y cuerpo iban separados; pero sigo luchando por unirlos. No voy a mover tenedores y a hacer volar a cucharas; pero si se que nuestro miedo radica en lo que percibamos por nuestra cabecita.

 

Se habla del miedo al fracaso o a que no te salgan las cosas como las esperas. Quizás estás toda la vida luchando por algo y cuando llega el momento de ver los resultados te aterroriza, conocerlo; es algo que llevamos dentro y que deberíamos conocer. Más bien, reconocer nuestros “miedos”. Pienso que  nunca debemos tener miedo al fracaso, nunca, éste te da oportunidades para que encuentres el éxito. Como he dicho antes, creo que no es malo tener miedo, pero que no te afecte demasiado a tus pensamientos, si es difícil eliminar esa palabra de nuestra mente... intentemos que aparezca lo menos posible; y si aparece que sepamos convivir con ella.

 

Me quedo con el Respeto!

 

Disfrutemos de lo que tenemos

¿Qué es la preocupación? A mi entender, es la posibilidad “incierta” de que vaya a ocurrir algo negativo en el futuro; así sin más, no haré más hincapié en su significado, ni miraré en la RAE… por ahora.

 

Por norma general nos preocupamos de lo que va suceder en el futuro, de los malos augurios, de que nos vamos a poner enfermos, de que no nos va a salir bien el plan que nos hemos montado, que no estaré a la altura de los acontecimientos, no aprobaré el examen, etc. Y esto nos sucede porque es prácticamente imposible que todo nos salga bien, ¿no? Y claro, si pensamos que algo nos va a salir mal, seguro que en algún momento de nuestra vida, acertaremos. Y nos llenaremos de razones para concluir que nos preocupábamos con razón.

 

Por favor; disfrutemos el momento, que ya habrá tiempo de pensar en los momentos malos Y si no llegan, mejor. Cuidado con esta frase que podemos malentenderla. Con ello no significa que te olvides de lo que vaya a suceder mañana; le doy énfasis a que disfrutemos del momento que estamos viviendo; puede sonar a extraño ya que nos encontramos inmersos en la mayor crisis económica, financiera, emocional… que ha conocido nuestro país; pero… este es el preciso momento de hablar de ello y de sacar el máximo partido lo que tenemos dentro. En los momentos buenos todos somos una balsa de aceite; y en los momentos malos… verdaderamente se nota de qué pasta estamos hechos.

 

El no preocuparse no significa el despreocuparse, nada que ver tiene que no seamos conscientes de la importancia que tiene el presente para ir creando nuestro futuro. Pero en vez de pensar en el futuro sin pensar en lo que tengo ahora;  prefiero pensar en el hoy para forjar un buen mañana, es decir, no hagas planes para mañana si los que tienes para hoy no los has llevado a cabo.

 

Si lo que tenemos es bueno, hagamos lo posible por conservarlo, por seguir igual o incluso mejorarlo, si estamos pasando malos momentos, luchemos por cambiar, busquemos el lado bueno, levantemos la cabeza y encontraremos lo que nos hace sentir bien.

 

Cuando algo te tiene preocupado, la mayoría de las veces, no ocurre… Si nos damos cuenta, esa preocupación es más ficticia que real; me refiero a que está en nuestra mente; debemos rodearla y no pararnos, continuemos con los pasos firmes y seguros y que nada nos haga tambalear. Si estamos siempre pensando en lo mal que nos van a ir las cosas, harás una llamada a la puerta del negativismo o pesimismo y al final te introducirás en su mundo.

 

Cuanto más seguro estés de ti mismo las preocupaciones desaparecen y el disfrute de lo que tienes es mayor. Es decir, la auto confianza es inversamente proporcional a las preocupaciones que aparecen en nuestra vida.

 

 

El efecto marcado en las personas que se preocupan demasiado es negativo, la necesidad de estar atento y pensando en lo malo que viene es algo que solo sirve para perturbar los estados buenos de ánimo.

 

Y si queremos pensar; hagámoslo para decir que lo bueno está por llegar y que siendo optimistas, dedicando esfuerzo e ilusión… todo llega.

 

Yo prefiero ocuparme, a preocuparme

 

 

 

Paremos... y pensemos

Respiramos, parpadeamos, andamos, hablamos, escuchamos… ¿somos conscientes de ello? O, ¿caminamos porque el “viento” nos empuja y no tenemos más remedio que ir hacia donde él nos manda?

 

Hace unos años un amigo de la Facultad de Empresariales me decía con respecto a las empresas la siguiente frase: “las empresas tenemos que pararnos a pensar”. Y que cierto que es; pues ahora creo que las personas también lo necesitamos. El alboroto generalizado que nos consume día tras día nos empuja de un sitio a otro sin rumbo o con rumbo, pero desconocido. Viajamos en una parafernalia a toda marcha que no nos deja ver tras el cristal de la objetividad, arremete sin freno con todo lo que se le pone por delante sin que nos demos cuenta de por donde vamos.

 

¿Y si cambiamos las tornas? ¿Y si somos nosotros el medio de transporte? Seamos dueños y tengamos las agallas de ir donde queramos, el billete está en nuestras manos y el camino lo marcaremos nosotros; nuestra mente nos guiará al lugar donde pretendamos ser más felices. Sin embargo hay quienes no piensan lo mismo; ya por el mero hecho de tener un billete en primera, el disfrute del viaje será magnífico, pero ¿hacia dónde nos dirige?

 

 

Hace unos días observé un vídeo maravilloso colgado en youtube sobre la meditación http://www.youtube.com/watch?v=YJBB8ambUdI&feature=related Os aconsejo que lo veáis y que pongáis en práctica lo que en él se explica. Es muy necesario para los momentos que estamos atravesando. Este método era utilizado por el que escribe hace mucho tiempo; sobre todo en los momentos de más tensión, de más estrés, reuniones, colas, atascos, etc. Si pensamos en los minutos que tiene un día, 1440; y decidimos pararnos durante 1 de ellos, seguro que no es una pérdida de tiempo. Funciona…

 

Es algo usual pasar el día o estar en el trabajo y decir, “he estado todo el día liado y no se lo que he hecho”. ¿Por qué nos ocurre eso? Simplemente porque no nos hemos parado a pensar.

 

Solo necesitamos convencernos de ello y no verlo como una simple “tontería”, es algo más. Una acción o decisión por menos importante que parezca, no debemos tener la osadía de ignorarla o pasarla por alto sin pensar en ello. 

 

Es bonito viajar en primera, es gratificante, ¿verdad? Pero prefiero viajar en segunda sabiendo hacia donde voy; para ello antes de subirme al tren, me paro y pienso. Aunque para ello tenga que “perder” la cantidad ingente de sesenta segundos al día.

 

 

Máximo esfuerzo... igual a felicidad

Recuerdo cuando era niño que mi padre me decía que hacía las cosas con el mínimo esfuerzo; sobre todo a la hora de hacer los exámenes en el instituto; era de los que me ponía a estudiar un par de noches antes; y la recompensa era bastante mayor a la merecida por las horas empleadas delante de los apuntes o de un libro. 

 

Pero como se suele decir, “eso es flor de un día” o de una etapa de tu vida; pero no perdura para siempre. Conforme pasan los años, las metas que queremos conseguir son más complicadas; o requieren mayor esfuerzo que un “examen de instituto”. Ahora no es cuestión de estudiar de memoria la lección y repetirla cual cotorra al día siguiente y dejarla plasmada en un par de folios.

 

Los objetivos cambian, las metas son distintas y cada vez son más difíciles. Ya no se trata de un par de noches de estudio anteriores a un control; sino de mañanas, de días y de horas y horas de preparación… un entrenamiento que dura toda la vida. En ese periodo de tiempo debemos aprender de los que nos rodean, debemos absorber todo cuánto nos permitan para ponerlo en práctica, trabajar duro y pensar que es factible dando el máximo de nosotros mismos, los esfuerzos limitados no sirven para obtener resultados positivos.

 

Y más ahora, que nos movemos por arenas movedizas, incluso los grandes esfuerzos resultan baldíos ante tanta adversidad… pero por solo el hecho de hacer el sacrificio máximo, debemos estar contentos, y reconocer que merece la pena.

 

Cuando vemos a grandes deportistas o personajes en televisión o prensa sonrientes, rodeados de glamour, con los flashes  disparando sin parar; es posible pensar, que son personajes de élite y que son buenos (no queda duda) y que apenas les ha costado esfuerzo llegar; pues todo lo contrario, son carne de entrenamientos a deshoras, horas de rodaje, mucho trabajo, y sobre todo mucho esfuerzo mental. Y diréis que eso está muy bonito pero nosotros no somos deportistas de élite; ¿cómo que no? Tenemos que comportarnos como tales en nuestro caminar diario; en nuestro entorno familiar y laboral, tenemos que pensar en ser los mejores y tomando conciencia de ello tendremos parte del camino recorrido.

 

Nuestro reconocimiento será el propio trabajo bien hecho, sentirnos auto confiados, orgullosos de nosotros mismos y con la responsabilidad intacta en todos los sentidos hará que no necesitemos ni fotos ni trofeos ni premios; sintiéndonos felices estaremos logrando el mayor de los objetivos.

 

Es complicado alcanzar la felicidad sin esfuerzo

Mírame a los ojos

 

La cara es el espejo del alma; ¿y quién es el espejo de la cara? Nuestros ojos. Nuestra mirada. Os puedo asegurar que hay miradas que hablan y expresan muchísimo más que las palabras, un silencio continuo mirando a los ojos de una persona, es sin duda la mejor conversación que se puede tener.

 

No voy a hablar de miradas, pero si de mirar a los ojos. Hablamos y hablamos, decimos cosas sin parar, desmenuzamos palabras de cualquier tema, somos capaces de saber de todo, opinamos de cualquier, tema… y ¿hacia dónde miramos cuando hablamos?

 

Adolecemos de mirar a los ojos, cuando estamos hablando con una persona debemos ser fieles a nosotros mismos, mirar a los ojos a otra persona es darle el mayor de los sentidos a lo que expresas.

 

Por la mirada podemos comprender y entender los estados de ánimo, los problemas, sentimientos, emociones, limitaciones, etc. Debemos tener la necesidad de que cuando nos hablen nos miren a los ojos, comprenderemos realmente lo que significan las palabras que acompañan a esos ojos.

 

¿Qué es “mirar a los ojos”?. No es más que expresar el sentimiento vivo y hacerlo con la mayor emotividad y emoción posible. ¿Qué significo con ello? Ni más ni menos que mostrar nuestra seguridad, nuestra confianza y nuestro respeto a quienes tenemos delante, a quienes queremos expresar lo que decimos, las palabras por si solas se quedan en  nada cuando no miramos a los ojos del receptor, cuando no miramos o nos miran a los ojos, necesariamente pienso en las personas que no afrontan la realidad, que se someten a sus propias inseguridades y no alzan la cabeza para cambiar. Nuestro lenguaje corporal es el que escudriña nuestros sentimientos y sobre todo nuestros valores, diría que la mirada es aún más clave que los distintos gestos corporales.

 

Mirada impenetrable, fija, seria, amable, sencilla, clara, real… no hablamos de miradas, hablamos de personalidades. La mirada es delatora, siempre nos dejará por mentirosos o por leales; por más que nos duela que nos miren a los ojos para escuchar algo que no nos gusta, es preferible, a que te digan palabras bonitas mientras no te miran cuando lo hacen.

 

Seamos empáticos y tratemos de no escudarnos en nuestras palabras solamente. Mirar a los ojos es algo maravilloso, increíble y te hace ser real, te hace sentir mejor, no es ser más poderoso,  ni más audaz, ni más respetado… mirar a los ojos a otra persona mientras le hablas te hace ser más cercano, más expresivo, más auténtico, más cordial y más confiado.

 

 

 

 

¿Qué quiero ser de mayor?

 

¿Nos hemos hecho alguna vez esta pregunta? Puede ser, y en un porcentaje altísimo  la respuesta era algo así como “quiero ser rico”, “tener mucho dinero”, “tener muchos vehículos”, “tener muchas propiedades”, etc.

 

Lo normal es que no nos hagamos ese tipo de preguntas, no tenemos mucho tiempo de contestarnos, ¿no?, solo tenemos tiempo para que nos toque la lotería o algún familiar que apenas conocemos nos deje una desorbitada cantidad de dinero. ¿Y mientras qué? Pues mientras a esperar ese momento.

 

Desde este blog no pienses que me voy a quedar parado esperando eso, la lotería casi imposible, porque no juego, y el familiar… mejor lo dejamos. Bien, los brazos que tenemos cruzados durante excesivo tiempo deben cambiar de una vez por todas de posición, cambiemos de actitud y pasemos a la acción.

 

Cuando me hago esa pregunta constantemente me respondo lo mismo, quiero ser feliz; ¿Cómo lo consigo? Sobre todo intentado alcanzar metas, objetivos personales, a diario, cada semana, cada mes… no estancarme personalmente, reciclarme, y sobre todo aprender y escuchar. Cada persona tenemos una respuesta, lo maravilloso es saber contestar, que cada uno conozca sus metas y sobre todo se conozca asimismo.

 

Cuando somos niños pretendemos ser astronautas, médicos, futbolistas, enfermeros, tenemos sueños; con seguridad puedo deciros que muchos de los que soñaron con algunas de estas profesiones, lo consiguieron, ahí tenemos el vivo ejemplo de que los sueños se pueden conseguir, y ahora me diréis que hay gente que también sueña con ser futbolista, o abogado o médico o astronauta y no lo es… Pensemos en ello, ¿realmente  han luchado por ello, lo han deseado tanto que se han esforzado por conseguirlo? Es muy probable que haya respuestas afirmativas; pero la no consecución de sus metas no tendrá nada que ver por la falta de ganas, empeño, esfuerzo, lucha… Hay que sentirse muy orgulloso de haberlo intentado realmente. Ya he dicho muchas veces que los esfuerzos traen recompensas…. Como mínimo la del haberlo intentado, los logros finales son más complicados y aparte de actitudes que son primordiales, deben ir acompañadas de aptitudes innatas.

 

Recompensado o no, se puede pensar que queda excesivo tiempo para que nos hagamos mayores, que ahora somos niños, adolescentes o caminamos por la plena madurez…. Ya vendrá el hacernos mayores. Sin duda, pienso que desde una edad temprana deberíamos hacernos esa pregunta… y no seré yo quién abogue por vivir para  siempre encerrado en casa habitación estudiando libros para ser un maravilloso abogado o médico, etc. no es necesario; incluso es más, puedes hacerte constantemente esa pregunta, yo he querido ser tantas cosas… aunque realmente no quería ser ninguna, quizás esperaba que me viniera del cielo o simplemente dejaba pasar el tiempo… y el tiempo corre; corre más de lo que nos podemos llegar a pensar, pero aunque vuele… seremos nosotros quienes lo calmemos, lo templemos y no asumamos, el tiempo es nuestro y será como digamos.

 

Es necesario, como ya he contado en alguna ocasión, parar, tranquilizar y reflexionar. No hay nada de malo por ello, al contrario, es bueno, nos situamos, analizamos… y después actuamos.

 

No dejemos de cumplir nuestros sueños, intentémoslo, nuestra mente siempre nos lo agradecerá; y si para ello tenemos que ser siempre niños; pues seamos niños.

 

 

 

Hacer de la Realidad... un Sueño

 

Cuando estamos pensando en algo que denota en nuestro rostro una llama de felicidad, de paz interior, de  instante de luz mirando al infinito… alguien llega y nos dice que dejemos de soñar y que pongamos los pies en el suelo. “Despertamos” y vemos que estamos fuera de la realidad, ésta es más dura, aquí los soñadores no tienen cabida, este espacio está lleno de radicalidad, de crudeza, de hábitos cotidianos, de palabras duras, de pelea, de incertidumbre, de confrontación, de dureza, aquí la media sonrisa no existe, ¿cómo actuar?

 

No tenemos porqué aceptar esta realidad, en la cual los soñadores no pueden acceder; pero claro, fabriquemos nuestras propias puertas y sí, estoy de acuerdo con tener los pies en el suelo, pero en la mente tendré lo que yo deseo; no lo que nos impongan. Iniciemos un cambio, aunque parece que el kilo de cambio está bastante caro en momentos duros. Nosotros mismo iremos abaratando ese precio a base de fortaleza mental, y de garantías avaladas personalmente por ti mismo, cada paso que des en condiciones hacia poner en práctica tus ideas, repercutirá positivamente en hacer de la realidad que pisas todos los días,  un sueño que se está fabricando por momentos.

 

 

Si cada uno de nosotros, trabajáramos por hacerlo real…. ¡Que bonito sería, que dichoso te sentirías y sobre todo, orgulloso de que tengas un maravilloso cobijo en esta dura realidad! De pequeños sueños nacen grandes proyectos, se ponen en marcha con valentía e ilusión.

 

Soñar no cuesta nada… nuestra propia libertad de pensamiento nos hace crear en nuestro subconsciente lo que queramos; después debemos visionarlo y darle sentido; pero actuando, no estando parado.

 

Habitualmente tendrás compañeros de viaje que harán que esos sueños tomen más o menos forma, te dirán,  opinarán…. Pero por favor,  sigue tu instinto y no dejes de perseguirlos, aunque la  incertidumbre que aparece cuando empiezas a ponerte en marcha… te mantendrá nervioso, excitado, impaciente, etc.  Debes ser fuerte, no tener miedo, y sopesar que si no llega a la primera te levantarás para una segunda oportunidad.

 

Pensemos que cualquier opción es muchísimo mejor a la que nos rodea en estos momentos, a groso modo podría decir, no se puede estar peor de lo que estamos, no? Entonces ¿que tenemos que perder? Es más, tenemos mucho que ganar. Bien, pues miremos al frente con determinación y con un sueño bajo el brazo; pero por favor, agárralo muy fuerte, que nadie ni nada te lo arrebate, es tuyo y será para siempre. No lo dejes ir, anímalo, aliméntalo y conciénciate que mientras te acompañe en la vida, será parte de ti y te hará más feliz cada día.

 

Humildad... siempre

 

Convencido estoy,  cuando comienza el día, que quiero mejorar, y para ello se que tengo que aprender. Mi confianza va creciendo y el vaso se llena gota a gota gracias al aprendizaje diario. La confianza, el caminar erguido, el pisar firme no significa que no seas humilde, la sencillez no está reñida con tener seguridad plena en tus valores y en tus propias decisiones, caminan de la mano porque te hacen ser más completo y mejor.

 

La cabeza sobre los hombros y los pies en el suelo ¿por qué? Porque sólo así creceremos, compartiremos conocimientos, no creeremos que lo sabemos todo, no pensaremos que somos los únicos que llevamos razón; así  sabremos que cada día es muy importante porque recibiremos algo nuevo. Y te hace abrir los ojos, los oídos… te hace observar, te hace escuchar… te hace sentir… Y buscas aliento en cualquier palabra, en cualquier gesto o en cualquier movimiento para absorberlo y aumentar nuestra ilusión por las enseñanzas que nos ofrecen. No estoy de acuerdo con quedarse en segundo plano, no es malo estar al frente de tus sentimientos y de tus ideas, pero no las tiranicemos, expongámoslas, expliquémoslas y si no se entienden, facilitemos nuestras palabras y nuestros métodos. El convencimiento de tus valores solo será válido si te aportan a ti mismo, si te hacen sentir mejor, si te hacen ser equilibrado y sobre todo, si te hacen ser humilde.

 

Podemos aprender de un niño a sonreir, podemos aprender de un adolescente a disfrutar de la vida, podemos aprender de un animal a cobijar a sus crías, podemos aprender del que tenemos cerca a compartir, podemos aprender de nuestros mayores a no olvidar de dónde venimos; en eso se basa la humildad… en reconocer que cualquier ser vivo nos enseña que la vida es digna de vivir y digna de disfrutar.

 

Cada día que pasa, me doy cuenta que aunque somos granitos de arena en una inmensa playa; cada uno de nosotros podemos aportar el máximo para que otros encuentren un camino más hermoso y más llevadero.


Puede ocurrir que el exceso de confianza nos lleve a tener problemas venideros. No confundamos la humildad con apocarse, el no hablar, el no luchar o el no declarar nuestros sentimientos; provocaría un conflicto interno; pensar que nuestros pensamientos humildes chocaran con la convicción de que podemos ser los mejores es un error. Se llega al éxito siendo la persona más humilde… y se fracasa mil veces siendo egoísta.


“Soy un ególatra pero a partir de mañana quiero ser humilde….” Pues si, pienso que se puede cambiar, todo está en nuestras convicciones y nuestro interior. El pasado está para aprender y el futuro para realizar lo aprendido. Un cambio no es malo, un cambio es mejorar… es crecer.

 

Aprende a conocerte, aprende a mirarte y aprende sobre todo a quererte, así, los que tienes cerca, los que caminen a tu lado o un poquito más lejos, aunque te observen desde la distancia, podrán ser más felices. Desprendemos lo que somos, la vida es un maravilloso viaje en el que debemos utilizar los cinco sentidos al máximo, que para eso los tenemos, impregnémonos de lo que nos rodea. La libertad de emocionarnos y de ilusionarnos es nuestra, no hay que desaprovechar la oportunidad que tenemos.

 

La modestia te puede acompañar durante toda tu vida, pero tu confianza y tu plenitud nunca deben apartarla de tu camino, viaja con unos valores que te harán madurar y serás tan grande que aún teniendo los pies en el suelo podrás tocar el cielo con la yema de tus dedos.

NUEVA PAGINA

 

ME HE TRASLADADO A UNA NUEVA PAGINA

 

http://teoriadelvasolleno.wordpress.com/

 

 

Allí podrás ver los nuevos post

 

Gracias

Acerca de yvan

Vaso lleno

Enlaces


Mi twitter

Suscríbete

RSS | Atom

Contacto

Contactar

Albergado en:blogdiario.com

Noticias: Noticias

Contador gratis contadorplus.com