Teoría del Vaso Lleno

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Escrito por yvan 10-05-2012 en General. Comentarios (0)

 

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Humildad... siempre

Escrito por yvan 22-04-2012 en General. Comentarios (2)

 

Convencido estoy,  cuando comienza el día, que quiero mejorar, y para ello se que tengo que aprender. Mi confianza va creciendo y el vaso se llena gota a gota gracias al aprendizaje diario. La confianza, el caminar erguido, el pisar firme no significa que no seas humilde, la sencillez no está reñida con tener seguridad plena en tus valores y en tus propias decisiones, caminan de la mano porque te hacen ser más completo y mejor.

 

La cabeza sobre los hombros y los pies en el suelo ¿por qué? Porque sólo así creceremos, compartiremos conocimientos, no creeremos que lo sabemos todo, no pensaremos que somos los únicos que llevamos razón; así  sabremos que cada día es muy importante porque recibiremos algo nuevo. Y te hace abrir los ojos, los oídos… te hace observar, te hace escuchar… te hace sentir… Y buscas aliento en cualquier palabra, en cualquier gesto o en cualquier movimiento para absorberlo y aumentar nuestra ilusión por las enseñanzas que nos ofrecen. No estoy de acuerdo con quedarse en segundo plano, no es malo estar al frente de tus sentimientos y de tus ideas, pero no las tiranicemos, expongámoslas, expliquémoslas y si no se entienden, facilitemos nuestras palabras y nuestros métodos. El convencimiento de tus valores solo será válido si te aportan a ti mismo, si te hacen sentir mejor, si te hacen ser equilibrado y sobre todo, si te hacen ser humilde.

 

Podemos aprender de un niño a sonreir, podemos aprender de un adolescente a disfrutar de la vida, podemos aprender de un animal a cobijar a sus crías, podemos aprender del que tenemos cerca a compartir, podemos aprender de nuestros mayores a no olvidar de dónde venimos; en eso se basa la humildad… en reconocer que cualquier ser vivo nos enseña que la vida es digna de vivir y digna de disfrutar.

 

Cada día que pasa, me doy cuenta que aunque somos granitos de arena en una inmensa playa; cada uno de nosotros podemos aportar el máximo para que otros encuentren un camino más hermoso y más llevadero.


Puede ocurrir que el exceso de confianza nos lleve a tener problemas venideros. No confundamos la humildad con apocarse, el no hablar, el no luchar o el no declarar nuestros sentimientos; provocaría un conflicto interno; pensar que nuestros pensamientos humildes chocaran con la convicción de que podemos ser los mejores es un error. Se llega al éxito siendo la persona más humilde… y se fracasa mil veces siendo egoísta.


“Soy un ególatra pero a partir de mañana quiero ser humilde….” Pues si, pienso que se puede cambiar, todo está en nuestras convicciones y nuestro interior. El pasado está para aprender y el futuro para realizar lo aprendido. Un cambio no es malo, un cambio es mejorar… es crecer.

 

Aprende a conocerte, aprende a mirarte y aprende sobre todo a quererte, así, los que tienes cerca, los que caminen a tu lado o un poquito más lejos, aunque te observen desde la distancia, podrán ser más felices. Desprendemos lo que somos, la vida es un maravilloso viaje en el que debemos utilizar los cinco sentidos al máximo, que para eso los tenemos, impregnémonos de lo que nos rodea. La libertad de emocionarnos y de ilusionarnos es nuestra, no hay que desaprovechar la oportunidad que tenemos.

 

La modestia te puede acompañar durante toda tu vida, pero tu confianza y tu plenitud nunca deben apartarla de tu camino, viaja con unos valores que te harán madurar y serás tan grande que aún teniendo los pies en el suelo podrás tocar el cielo con la yema de tus dedos.

Hacer de la Realidad... un Sueño

Escrito por yvan 28-03-2012 en General. Comentarios (1)

 

Cuando estamos pensando en algo que denota en nuestro rostro una llama de felicidad, de paz interior, de  instante de luz mirando al infinito… alguien llega y nos dice que dejemos de soñar y que pongamos los pies en el suelo. “Despertamos” y vemos que estamos fuera de la realidad, ésta es más dura, aquí los soñadores no tienen cabida, este espacio está lleno de radicalidad, de crudeza, de hábitos cotidianos, de palabras duras, de pelea, de incertidumbre, de confrontación, de dureza, aquí la media sonrisa no existe, ¿cómo actuar?

 

No tenemos porqué aceptar esta realidad, en la cual los soñadores no pueden acceder; pero claro, fabriquemos nuestras propias puertas y sí, estoy de acuerdo con tener los pies en el suelo, pero en la mente tendré lo que yo deseo; no lo que nos impongan. Iniciemos un cambio, aunque parece que el kilo de cambio está bastante caro en momentos duros. Nosotros mismo iremos abaratando ese precio a base de fortaleza mental, y de garantías avaladas personalmente por ti mismo, cada paso que des en condiciones hacia poner en práctica tus ideas, repercutirá positivamente en hacer de la realidad que pisas todos los días,  un sueño que se está fabricando por momentos.

 

 

Si cada uno de nosotros, trabajáramos por hacerlo real…. ¡Que bonito sería, que dichoso te sentirías y sobre todo, orgulloso de que tengas un maravilloso cobijo en esta dura realidad! De pequeños sueños nacen grandes proyectos, se ponen en marcha con valentía e ilusión.

 

Soñar no cuesta nada… nuestra propia libertad de pensamiento nos hace crear en nuestro subconsciente lo que queramos; después debemos visionarlo y darle sentido; pero actuando, no estando parado.

 

Habitualmente tendrás compañeros de viaje que harán que esos sueños tomen más o menos forma, te dirán,  opinarán…. Pero por favor,  sigue tu instinto y no dejes de perseguirlos, aunque la  incertidumbre que aparece cuando empiezas a ponerte en marcha… te mantendrá nervioso, excitado, impaciente, etc.  Debes ser fuerte, no tener miedo, y sopesar que si no llega a la primera te levantarás para una segunda oportunidad.

 

Pensemos que cualquier opción es muchísimo mejor a la que nos rodea en estos momentos, a groso modo podría decir, no se puede estar peor de lo que estamos, no? Entonces ¿que tenemos que perder? Es más, tenemos mucho que ganar. Bien, pues miremos al frente con determinación y con un sueño bajo el brazo; pero por favor, agárralo muy fuerte, que nadie ni nada te lo arrebate, es tuyo y será para siempre. No lo dejes ir, anímalo, aliméntalo y conciénciate que mientras te acompañe en la vida, será parte de ti y te hará más feliz cada día.

 

¿Qué quiero ser de mayor?

Escrito por yvan 19-03-2012 en General. Comentarios (2)

 

¿Nos hemos hecho alguna vez esta pregunta? Puede ser, y en un porcentaje altísimo  la respuesta era algo así como “quiero ser rico”, “tener mucho dinero”, “tener muchos vehículos”, “tener muchas propiedades”, etc.

 

Lo normal es que no nos hagamos ese tipo de preguntas, no tenemos mucho tiempo de contestarnos, ¿no?, solo tenemos tiempo para que nos toque la lotería o algún familiar que apenas conocemos nos deje una desorbitada cantidad de dinero. ¿Y mientras qué? Pues mientras a esperar ese momento.

 

Desde este blog no pienses que me voy a quedar parado esperando eso, la lotería casi imposible, porque no juego, y el familiar… mejor lo dejamos. Bien, los brazos que tenemos cruzados durante excesivo tiempo deben cambiar de una vez por todas de posición, cambiemos de actitud y pasemos a la acción.

 

Cuando me hago esa pregunta constantemente me respondo lo mismo, quiero ser feliz; ¿Cómo lo consigo? Sobre todo intentado alcanzar metas, objetivos personales, a diario, cada semana, cada mes… no estancarme personalmente, reciclarme, y sobre todo aprender y escuchar. Cada persona tenemos una respuesta, lo maravilloso es saber contestar, que cada uno conozca sus metas y sobre todo se conozca asimismo.

 

Cuando somos niños pretendemos ser astronautas, médicos, futbolistas, enfermeros, tenemos sueños; con seguridad puedo deciros que muchos de los que soñaron con algunas de estas profesiones, lo consiguieron, ahí tenemos el vivo ejemplo de que los sueños se pueden conseguir, y ahora me diréis que hay gente que también sueña con ser futbolista, o abogado o médico o astronauta y no lo es… Pensemos en ello, ¿realmente  han luchado por ello, lo han deseado tanto que se han esforzado por conseguirlo? Es muy probable que haya respuestas afirmativas; pero la no consecución de sus metas no tendrá nada que ver por la falta de ganas, empeño, esfuerzo, lucha… Hay que sentirse muy orgulloso de haberlo intentado realmente. Ya he dicho muchas veces que los esfuerzos traen recompensas…. Como mínimo la del haberlo intentado, los logros finales son más complicados y aparte de actitudes que son primordiales, deben ir acompañadas de aptitudes innatas.

 

Recompensado o no, se puede pensar que queda excesivo tiempo para que nos hagamos mayores, que ahora somos niños, adolescentes o caminamos por la plena madurez…. Ya vendrá el hacernos mayores. Sin duda, pienso que desde una edad temprana deberíamos hacernos esa pregunta… y no seré yo quién abogue por vivir para  siempre encerrado en casa habitación estudiando libros para ser un maravilloso abogado o médico, etc. no es necesario; incluso es más, puedes hacerte constantemente esa pregunta, yo he querido ser tantas cosas… aunque realmente no quería ser ninguna, quizás esperaba que me viniera del cielo o simplemente dejaba pasar el tiempo… y el tiempo corre; corre más de lo que nos podemos llegar a pensar, pero aunque vuele… seremos nosotros quienes lo calmemos, lo templemos y no asumamos, el tiempo es nuestro y será como digamos.

 

Es necesario, como ya he contado en alguna ocasión, parar, tranquilizar y reflexionar. No hay nada de malo por ello, al contrario, es bueno, nos situamos, analizamos… y después actuamos.

 

No dejemos de cumplir nuestros sueños, intentémoslo, nuestra mente siempre nos lo agradecerá; y si para ello tenemos que ser siempre niños; pues seamos niños.

 

 

 

Mírame a los ojos

Escrito por yvan 11-03-2012 en General. Comentarios (4)

 

La cara es el espejo del alma; ¿y quién es el espejo de la cara? Nuestros ojos. Nuestra mirada. Os puedo asegurar que hay miradas que hablan y expresan muchísimo más que las palabras, un silencio continuo mirando a los ojos de una persona, es sin duda la mejor conversación que se puede tener.

 

No voy a hablar de miradas, pero si de mirar a los ojos. Hablamos y hablamos, decimos cosas sin parar, desmenuzamos palabras de cualquier tema, somos capaces de saber de todo, opinamos de cualquier, tema… y ¿hacia dónde miramos cuando hablamos?

 

Adolecemos de mirar a los ojos, cuando estamos hablando con una persona debemos ser fieles a nosotros mismos, mirar a los ojos a otra persona es darle el mayor de los sentidos a lo que expresas.

 

Por la mirada podemos comprender y entender los estados de ánimo, los problemas, sentimientos, emociones, limitaciones, etc. Debemos tener la necesidad de que cuando nos hablen nos miren a los ojos, comprenderemos realmente lo que significan las palabras que acompañan a esos ojos.

 

¿Qué es “mirar a los ojos”?. No es más que expresar el sentimiento vivo y hacerlo con la mayor emotividad y emoción posible. ¿Qué significo con ello? Ni más ni menos que mostrar nuestra seguridad, nuestra confianza y nuestro respeto a quienes tenemos delante, a quienes queremos expresar lo que decimos, las palabras por si solas se quedan en  nada cuando no miramos a los ojos del receptor, cuando no miramos o nos miran a los ojos, necesariamente pienso en las personas que no afrontan la realidad, que se someten a sus propias inseguridades y no alzan la cabeza para cambiar. Nuestro lenguaje corporal es el que escudriña nuestros sentimientos y sobre todo nuestros valores, diría que la mirada es aún más clave que los distintos gestos corporales.

 

Mirada impenetrable, fija, seria, amable, sencilla, clara, real… no hablamos de miradas, hablamos de personalidades. La mirada es delatora, siempre nos dejará por mentirosos o por leales; por más que nos duela que nos miren a los ojos para escuchar algo que no nos gusta, es preferible, a que te digan palabras bonitas mientras no te miran cuando lo hacen.

 

Seamos empáticos y tratemos de no escudarnos en nuestras palabras solamente. Mirar a los ojos es algo maravilloso, increíble y te hace ser real, te hace sentir mejor, no es ser más poderoso,  ni más audaz, ni más respetado… mirar a los ojos a otra persona mientras le hablas te hace ser más cercano, más expresivo, más auténtico, más cordial y más confiado.